
Esta es la primera entrega de nuestra GUÍA HONESTA DE LA GASTRONOMÍA PORTUGUESA. En estas entradas os vamos a facilitar un montón de información valiosa para vuestro próximo viaje. Empezamos con los distintos tipos de establecimientos que os podéis encontrar en el país vecino. Somos gallegos y hemos viajado infinidad de veces a Portugal desde hace + de 40 años. Al principio de cada establecimiento hemos puesto un apartado relativo al precio. El rango va desde € a €€€, desde lo barato hasta lo más caro. Y también indicamos donde, en que parte del país es + habitual encontrar cada tipo de establecimiento. Hemos decidido empezar por el café porque es el más popular de todos los locales portugueses.

EL CAFÉ o El cuartel general del portugués medio. Precio €. Donde encontralo: en todas partes.
El café portugués es mucho más que un sitio donde desayunar. Es el bar de barrio, la parada técnica de media mañana, el lugar donde se lee el periódico y donde alguien puede pasarse dos horas con un café diminuto sin que nadie le pregunte si va a consumir algo más. El café es una institución social. El portugués promedio lo visita varias veces al día: por la mañana para arrancar, a media jornada para debatir de política y antes de volver a casa. Recordad que en este país el café es una religión.
En Portugal el café es muy, muy bueno. En España nos acostumbramos durante décadas al café torrefacto (quemado con azúcar).El tueste portugués es un tueste natural, lento y a baja temperatura. Esto hace que el grano mantenga sus aceites esenciales, eliminando el amargor agresivo y la acidez excesiva. El resultado es un café con mucho cuerpo, denso, aromático y con una crema avellanada espectacular.
Portugal tiene una larga historia comercial con antiguas colonias productoras de café (Brasil, Angola, Santo Tomé y Príncipe, Timor...). Esto les permitió perfeccionar las mezclas: Usan una combinación muy equilibrada de grano arábica (que aporta aroma y suavidad) y grano robusta (que aporta cuerpo, fuerza y esa espuma densa tan característica).
La maquinaria en Portugal se cuida al milímetro. En cualquier pastelaria de pueblo, la cafetera exprés funciona a una presión brutal y el agua pasa despacio por el filtro. Las tazas siempre están ardiendo encima de la máquina, lo que conserva la temperatura perfecta del café y mantiene la consistencia de la crema hasta el último sorbo. Además el café no se almacena durante meses en los bares. Se consume tanto (un portugués medio puede tomarse de 3 a 5 cafés al día) que el grano se muele continuamente y las existencias se renuevan rápido.
Como podéis ver el mundo del café es inmenso, con su vocabulario, jerga, tipos, medidas y denominaciones locales o regionales. Aquí es cuandoal viajero inexperto, se le ve el plumero , por ello dedicaremos a este tema candente otra entrega de nuestra guía.

Son sitios económicos, cotidianos, los encontrarás en prácticamente cualquier pueblo, ciudad o barrio y son frecuentados por todo tipo de gente. En este establecimiento se toma café, claro, pero también cerveza, refrescos, tostadas, bocadillos y algún que otro pastel.Suelen ser locales sencillos, con barras de acero inoxidable y vitrinas llenas de tentaciones dulces como bolas de Berlín, pasteis de nata, gardanapos, queijadas o cualquier otra delicia local.Y también saladas como rissois, panados, coxinhas, folhados o pao con chouriço.
Es muy habitual tomar torradas, que son dos rebanadas gigantescas, el doble de tamaño que las nuestras. Están tostadas por ambos lados, untadas con tanta mantequilla que chorrea. Y cortadas obligatoriamente en 3 tiras verticales cada una (para comerlas limpiamente con las manos). Te las sirven en un plato hondo con servilletas debajo para absorber la mantequilla.
Olvídate de pedir el café como haces en tu barrio a tu camarero de confianza. Olvídate de un con leche, corto de café, con leche de soja, sacarina y templado en vaso de cristal. A menos que quieras ver una mezcla de lástima y confusión en la cara del camarero. Aquí hemos venido a jugar. No te pierdas nuestro especial “Como pedir un café en Portugal” donde seguro que encontraras algún formato que se acerque a tus gustos.
Pd: el portugués es tan amable y servicial que aunque te pongas caprichoso y seas un guiri de manual, hará todo lo posible por complacerte, toma nota, marmota.

CASA DE CHÁ o El placer de la merienda. Precio €-€€. Donde encontrarlas: en zonas urbanas y turísticas.
Literalmente, una casa de té. Es un establecimiento donde el té tiene protagonismo y suele acompañarse de pasteles, tartas, bollería y, en ocasiones, opciones saladas. Algunas tienen un ambiente tranquilo y tradicional; otras apuestan por tés especiales, meriendas elaboradas y espacios más modernos.
No son tan universales ni habituales como las pastelarias, pero pueden ser una alternativa agradable si te apetece una pausa diferente. Los precios varían según la selección de tés y la oferta de repostería. Suelen ser lugares bonitos, con cuidada decoración y un público muy heterogéneo. No esperes la ceremonia del té de las 5, espera un pequeño rincón de paz donde charlar y merendar tan ricamente.
Algo que hemos escuchado muchas veces y que es poco conocido es que el origen del té en Europa se debe a Portugal. En el s.16 establecen una colonia en Macao. Entraron en contacto directo con la Camellia sinensis o sea, la planta del té. Empezaron a importarlo junto a la seda y las valiosas tazas de porcelana fina. Y en 1662, la infanta portuguesa Catalina de Braganza se casó con el rey Carlos II de Inglaterra. En su descomunal dote real, además de la ciudad de Bombay y la de Tánger, Catalina se llevó a Londres varios cofres llenos de hojas de té. Algo desconocido por aquellas latitudes y que se convirtió en una moda. Primero real y luego popular.
El cambio del consumo de té al del café, se debió también a las colonias portuguesas. Sobre todo a Brasil y a Angola. Económicamente, a la metrópoli le interesaba muchísimo más fomentar el consumo interno de café de sus colonias americanas y africanas que el té asiático de Macao. El café se convirtió por lo tanto en la «bebida del pueblo». Y el chá o té, quedó relegado durante siglos a un remedio casero para algunas dolencias sin importancia.
Y en la actualidad es muy fácil ver la diferencia que hay entre cafeterías y las casas de chá. Estas últimas son + visitadas por las clases medias-altas, el ambiente intelectual, turistas y señoras de la alta sociedad. La vibra aquí también es distinta. Prima el silencio, la decoración vintage, sofás cómodos, vajilla de porcelana, ambiente slow. Es el sitio perfecto para leer, estar con el portátil, cotillear o tener una cita. Es muy habitual ver postres elaborados y de tendencia.

Muchas gracias 🫂🫂🫂
Hoooola Angels!!!
Nos encante que os guste la serie de gastronomía.
Estamos pensando en regalar un pdf con todos los establecimientos
juntos que serán unos 20 para que así la gente que vaya a Portugal
los tenga todos en un mismo documento.
Un abrazo