
Decidimos hacer la Ruta del Mosela, recorriendo sin prisa el valle del famoso río. Pero antes descubrimos una mina convertida en lago en Borken. Aparcamos en un spot muy chulo y nos hacemos la ruta que lo circunda. Muy slow y llena de frutales. Nos quedamos a dormir en Neustadt en un área gratuita junto a las piscinas. El pueblo es pequeño pero tiene un centro hermoso y una torre de entramado de madera monumental de + 50 m. Toca lavadora, reponer víveres, gasolina y otras cuestiones domésticas. Aprovechamos el día para visitar Braunfels y su impresionante castillo en todo lo alto. En la parte baja un centro medieval lleno de puertas, plazas y calles adoquinadas. Nos encanta.
En Coblenza empieza la ruta pero es demasiado grande y hace un calor infernal. Nos vamos a Kobern-Gondorf a dormir junto al río un poco más al sur. La presencia del río y del vino son palpables al segundo de recorrer su pequeño centro. Vemos un cartel en una casa con la foto de la reina de la vendimia. Hay bodegas, casas con aperos y ya se ven los primeros viñedos. El río es caudaloso y de aquí salen varias excursiones en barco. Es tarde y nuestro spot está genial. Al día siguiente descubrimos que aunque estemos a finales de agosto aquí es temporada alta o casi. Todos los pueblos se preparan para la vendimia y las fiestas. Está todo hasta la bola y descubrimos con tristeza que no hay posibilidad de acampar a nuestro aire.

Llegamos a Bruttig-Frankel que es un pueblo minúsculo con un spot muy guay pegado al río. Tenemos un plan. Como no conocemos la zona hemos decidido quedarnos en sitios slow y tranquilos a poder ser con naturaleza cerca. Hay muchos spots, de pago casi todos, de este tipo. Hacemos campamento allí y recorremos el río hacia un lado u otro, en bici o andando. Una decisión genial como pudimos comprobar después. Así que por la mañana nos vamos a Ernst, con un museo interesante. El río está visible en todo momento del paseo. Aquí cualquier trayecto emociona y nos encanta.

Por la tarde nos vamos a Bellstein que es una joya rutilante. El paseo hasta allí es de 10, lo hacemos andando aunque aquí todo el mundo va en bici de un sitio para otro. El trayecto es llano y con unas vistas impresionantes. Bellstein nos roba el corazón, con un centro minúsculo y encajonado. Unas vistas mágicas desde las alturas y un ambiente cálido, casi mediterráneo. El vino es el protagonista absoluto y las terrazas el mejor sitio para estrenarse. Nos tomamos una botella de Riesling en Gute Kelle, un clásico. La mejor opción del pueblo, para ver la vida pasar y convertir la siguiente hora en un momento memorable.

Nuestro siguiente destino es Sankt Aldegund, vamos buscando pueblos que nos gusten con spot adecuado. No tenemos otro criterio. Aquí hay uno de los pocos parquines gratuitos de la zona. Visitamos el pueblo que es enano y cruzamos a la otra orilla del río. Neef es un poco más grande y bastante bonito. Seguimos pegados al río hacia el meandro. Desde allí se contempla Brenn y el viñedo Bremmer Calmont, los + empinados de Europa, Descubrimos grupos de gente recorriendo el sendero nepalí, desde el otro lado cuesta distingirlos. Son como una fila de pequeñas hormigas entre viñedos. Fue un acierto venir a ver el famoso sendero y sus viñedos desde este lado del río.

Además nos esperan varias sorpresas un poco más adelante. El Kloster Stuben son las ruinas de un antiguo convento y hasta donde llegan los turistas. Nosotros continuamos de vuelta hacia Neef pero ascendiendo a la cima del monte. En todo lo alto hay una capilla y un mirador. A los que también puede acceder también desde el propio pueblo. Las vistas son increíbles y la ruta que nos hemos marcado un 10 absoluto. Desde arriba descubrimos un spot slow pegado al río. Sin dudarlo un segundo trasladamos el campamento para allí.

Nos han hablado muy bien de Traben-Trarbach un pueblo doble separado por un puente. Aquí se da mucho esto, un puente une 2 pueblos distintos para convertirlo en uno sólo. Encontramos un spot bastante justo pegado al río. Es una ciudad balneario, repleta de grandes mansiones Art Nouveau y bodegas subterráneas que se pueden visitar. Pequeña y coqueta pero con muchas cosas que hacer. Brückentor es una impresionante puerta en el puente. Imprescindible parar en el puesto de salchichas con mejores vistas de la zona. También hay los restos de un castillo y una colección de budas en una bodega.

Bernkastel-Kues es una atracción turística. Una visita imprescindible. Y como estamos en temporada alta es complicado aparcar. Y más con una autocaravana. Buscamos una solución creativa y descubrimos un spot gratuito en una inmensa explanada. Es el parquin de un antiguo hotel. Estamos a un paso del mirador Skywalk que tiene unas vistas magnificas. Y desde allí bajamos una pronunciadísima pendiente a través del Bernkasteler Doctor. Este es uno de los viñedos más caros, cotizados y legendarios del mundo.
La ciudad es el una locura, con su casco medieval intacto. Montones de casas de entramado de madera, callejones, placitas y las ruinas de un castillo. Allí el vino es el protagonista y no faltan vinotecas, restaurantes y tabernas donde degustarlo. Muy animada y repleta de turistas con un ambiente festivo perenne. Es como la hermana mayor de Belstein. Kues al otro lado del río es la parte residencial y balnear.

Aunque la ruta del Mosela continúa nosotros también debemos continuar hacia el sur. Hemos decidido volver con calma y hacérnosla con más detalle en primavera tal vez. Pero aún queda río por recorrer y nos vamos a Konz. Allí el río Saar, nos encanta su parte francesa, desemboca en el Mosela. Hay una pequeña placa y poco más en el punto exacto, al que ya habíamos ido en bici hace unos años. La ciudad es rara, un amasijo de cosas todas mezcladas. Un cementerio judío, unas ruinas romanas y una iglesia brutalista en escasos metros. Nuestra intención es pasar un par de días en Trier, la ciudad más antigua de Alemania. Y una de nuestras favoritas del mundo mundial.

Qué decir de esta ciudad? Fue una de las capitales del Imperio Romano, ganándose el apodo de la 2ª Roma. Hoy en día, es un centro turístico y universitario vibrante repleto de monumentos declarados Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Tiene un área de autocaravanas gigantesca al otro lado del río. No nos vamos a poner a desglosar todo lo que hay que ver en este icono mundial. Para eso hay guías y webs muy top. Sólo decir que es una maravilla pasear por ella sin rumbo. Tomar un vino, sentarte en una terraza, pasear por el río. Descubrir un barrio alejado del centro o su legendario ambiente nocturno. Para hacer todo esto y visitar alguno de sus tesoros necesitareis al menos 2 días. Os garantizamos que no os defraudará.

El Mosela sigue su curso haciendo de frontera con Luxemburgo. Esta zona nos la conocemos muy bien pues la hemos hecho con detalle hace unos años. El problema suele ser el aparcamiento que es de pago. Pero como ventaja los transportes públicos son gratuitos y la gasolina está mucho más barata que en Francia y Alemania. Se nos ocurre para un futuro próximo hacernos entero este pequeño país del que sólo conocemos algunas zonas. Paramos en Remich, Perl y en el Lac de Remerschen donde hacemos una ruta muy chula. Tenemos que cruzar a Francia y tenemos guardado un comodín en la manga. Un pueblo insignificante pero increiblemente slow a escasos kms. Pero eso es otra historia.
