
«Perlora, ciudad de vacaciones» así reza el cartel medio destartalado que da la bienvenida a un espacio de otra época, que parece anclado en el tiempo. Nos encontramos en Perlora una parroquia del concejo de Carreño a apenas 15 kms de Gijón. Desde su inauguración en el lejano verano de 1954 hasta el día de hoy han pasado muchas cosas. Perlora es una de las 3 ciudades sindicales que había en España. Las otras 2 estaban en Tarragona, lleva cerrada desde 2011 y en Marbella en la actualidad aún en uso. La joya de la Costa Verde asturiana cesó sus actividades en 2006 y hasta el día de hoy ha ido cayendo en un estado de abandono y deterioro total, si bien se comenta que el Principado de Asturias o alguna iniciativa privada puede hacerse cargo de ella y darle una segunda vida.

Pero vayamos por partes. Las Ciudades Sindicales de España fueron complejos vacacionales creados durante el régimen franquista para proporcionar vacaciones asequibles a los trabajadores y sus familias. Estas ciudades formaban parte de la política de turismo social implementada por la Obra Sindical de Educación y Descanso. La idea en la España franquista vino de Italia, se intentó replicar las llamadas colonias marinas de Mussolini. Se buscaba tener contento al trabajador, al pueblo con el caramelo de unas vacaciones junto al mar, algo que de aquella sólo estaba reservado para muy pocos.
Perlora tuvo sus inicios con la construcción de un hotel en 1952, la famosa Residencia Jacobo Campuzano. El éxito de esta iniciativa llevó a la expansión del proyecto. Y este tomó unas dimensiones impresionantes. Estamos en pleno Mar Cantábrico en una zona preciosa rodeados de pequeñas playas y calas y en un espacio virgen de más de 30 hectáreas a un paso de la costa. Se construyeron 174 chalets que albergaban 273 apartamentos, pues varios eran pareados o triples. Como el régimen buscaba que el mayor número de personas disfrutara de estos complejos, se dividía la época estival en varios periodos. En su época de mayor apogeo, Perlora albergaba + de 2000 veraneantes en cada turno.

El concepto de esta ciudad de vacaciones asturiana era muy particular ya que fue concebida como una ciudad jardín. Se combinaban pequeñas edificaciones con grandes espacios verdes comunicados con pequeñas carreteras, al estilo de una urbanización actual. Algo muy curioso y distintivo era la falta absoluta de cierres o de parcelación alguna entre las viviendas. Esto ayudaba a fomentar la convivencia y a dar un aspecto mucho más natural y salvaje. Además había 35 tipos distintos de vivienda, ninguno superaba los 60 metros cuadrados. Algunos basados claramente en la arquitectura popular asturiana, en una mezcla de tradición y modernidad. Muchos de los elementos constructivos fueron bastante adelantados para la época como los voladizos y algunos pilares en forma de V.
Para complementar la estancia de tanta gente, Perlora contaba con una amplia gama de instalaciones comunes como un edificio para la recepción y las oficinas, bares, comercios, comedores, iglesia y capilla, varios parques infantiles, un teatro al aire libre, campos deportivos con vestuarios. También biblioteca, zona de atención sanitaria, salones de reuniones, cocinas y varios comedores. Y todo esto, perfecta y armoniosamente integrado en el paisaje costero y natural.

Durante las vacaciones en la Ciudad Residencial de Perlora, se realizaban diversas actividades que ofrecían entretenimiento y diversión a los veraneantes. Había fiestas y bailes, se organizaban verbenas. También se realizaban muchas excursiones a alguna de las localidades cercanas. Recordemos que el hermoso y marinero pueblo de Candás se encuentra a menos de media hora dando un paseo por la costa. Otros destinos eran Gijón y Avilés. Si bien había muchas actividades dentro del complejo y de las instalaciones comunes, lo que triunfaba entre los veraneantes eran las actividades al aire libre.
La sucesión de pequeñas playas y calas a uno y otro lado de la ciudad de vacaciones hacía que la oferta playera fuera muy amplia. Muchas de ellas contaban con servicios, chiringuitos y zonas de picnic y barbacoa. Si visitáis la zona no os podéis perder las playas de Güelgues, Carranques, Madrebona, la de la isla y la del Tranqueru. Además de las instalaciones deportivas de futbol y tenis, existen montones de senderos para practicar el footing o realizar alguna ruta por los alrededores. En resumen Perlora y todos sus servicios permitían a los trabajadores y sus familias disfrutar de «unas vacaciones de lujo cuando no había vacaciones»
Y seguro que a muchos de vosotros esto os suena a una marcianada tipo NO-DO, ¿que es nodo?, un monólogo del abuelo en Navidad, a algo de la prehistoria + lejana. E incluso os cuesta imaginaros que hace 60 años, las vacaciones eran otra cosa, un lujo, algo muy distinto a lo que por suerte casi todos podemos disfrutar a día de hoy. Y la Perlora, bulliciosa y esplendorosa fue perdiendo brillo hasta caer en el estado de abandono actual.
La joya vacacional asturiana se ha convertido con el paso del tiempo, en un paraíso abandonado, en un símbolo de una época lejana y olvidada. La historia de esta ciudad de vacaciones refleja muy bien los cambios sociales y políticos que han ocurrido en nuestro país al final del siglo 20. Perlora sigue siendo un símbolo y un pequeño rincón que merece ser descubierto, visitado y disfrutado por los amantes del slow travel.

Los Vanderule habíamos oído hablar mucho de Perlora y estamos seguros de que la tenemos anotada desde hace años en alguna de nuestras infinitas listas de destinos pendientes. Incluso en nuestra remota infancia, en los lejanos e inigualables ´80 hemos disfrutado de las otras 2 ciudades de vacaciones. Que puretas somos!!!
Y como desde hace unos años nos gusta hacer una buena ruta de senderismo el día de Año Nuevo, será la mala conciencia del exceso de fin de año?, habíamos pensado en hacer un trozo de la Senda Norte a un paso de Gijón donde despedimos el 2024 por todo lo alto. No hay nada mejor para empezar el año con fuerza y energía que hacer una ruta revitalizante en un día soleado y radiante. Y si la ruta es una maravilla que discurre paralela a la costa y ofrece espectaculares vistas del Mar Cantábrico, pues nosotros felices. Además esta pasa por playas, calas y acantilados, hay un montón de miradores, aparcamientos varios y merenderos por todas partes. Nuestra intención era ir hasta Aboño, un tramo muy famoso y concurrido.
Y así, casi sin quererlo nos encontramos aparcados en un parquin gigante en la entrada de la mítica y legendaria «Perlora, ciudad de vacaciones». Vaya sorpresa nos llevamos al leer el cartel!!! Bingo, empezamos el año con buen pie viajero. Y tenemos que reconocer que un poco nos colapsamos con tan sorpresivo descubrimiento. Se nos acumulaban demasiadas opciones y todas pata negra. Así que repasamos los ejercicios de respiración tántrica y decidimos seguir con la idea original, la que nos había traído hasta allí.

Preparamos una mochila con los restos de la cena de fin de año y nos pusimos a hacer la ruta hasta Aboño, que va hacia el este, dirección Gijón y que tiene como 9 kms ida y vuelta. Nos encantó, el día era espléndido y eso siempre ayuda. Lástima que uno de los puentes está cerrado por falta de mantenimiento y si bien se podía pasar haciendo un poco de trampa, decidimos volver y explorar aquella urbanización anclada en el tiempo.
Y descubrimos que el estado de las construcciones era lamentable. Muchas de ellas están pintadas, todas tapiadas y con aspecto de haber sido ocupadas o utilizadas en tiempos no muy lejanos. En la actualidad hay un segurata en la entrada y creemos que la barrera que da acceso a los coches se cierra a alguna hora concreta del día. Nos comentan que el horario es de 7 de la mañana a 10 de la noche. Aún así la mayoría de los chalets se encuentran en un sorprendente buen estado de conservación. Es muy sencillo hacerse una idea de cómo era aquello hace décadas, simplemente paseando sin rumbo entre sus calles estrechas. O atravesando jardines y pequeños senderos. Estamos convencidos que Perlora aún conserva su espíritu y esto es fantástico, pues ni vemos utópico ni lejano que en breves vuelva a recuperar su esplendor pasado.
Y nos gustó mucho que hubiera gente disfrutando de alguna de sus instalaciones. Nosotros mismos comimos en un pequeño espacio con mesas de picnic entre una exuberante vegetación y con unas vistas alucinantes. Vimos niños jugando, gente haciendo deporte, en bici o corriendo, incluso gente en la playa. También familias pasando el día y mucha gente haciendo la ruta de senderismo. No sólo entendimos lo que había sido aquel paraíso veraniego, también le vimos futuro. Está situado en una zona increíble, la mayoría de las construcciones son fácilmente rehabilitables y aunque somos muy fans de lo público, seguro que hay alguna iniciativa privada que devuelve a Perlora al lugar que le corresponde.

Existen muchas posibilidades para aparcar dentro de la ciudad, tanto en su gigantesco parking de la entrada como en cualquiera de sus calles. Incluso se puede llegar hasta escasos 50 metros de alguna de sus playas, que disponen de amplios aparcamientos pues estamos seguros que aquello en verano se peta de gente y no es para menos. Para los amantes de la van life también hay opciones pero se limitan un poco a la hora de la pernocta. El parking principal es inmenso y es donde se encuentra el segurata. No sabemos si se puede dormir pq está justo en la entrada, es como el parking de visitantes de la ciudad a la que se accede por una zona con barrera. No aparece en p4n. A escasos metros, pero fuera del recinto, hay un parquin pegado al apeadero del tren.
Pero sin duda las mejores opciones se encuentran hacia Candás , si bien hay un campin repleto de caravanas de larga estancia, nosotros os recomendamos aparcar un poco + allá en un parquin para furgos o 5/6 metros. En Candás hay un área de autocaravanas en pleno centro y un aparcamiento en el puerto sólo de día aunque en invierno no dicen nada por pernoctar. Hay varios sitios + pero o son de difícil acceso para una autocaravana grande +7 metros o son temporales, específicos para fiestas o eventos. En verano como todo está repleto y los sitios no son ni tantos ni tan grandes, nos sopla un colega que hay una alternativa muy interesante en el parquin del cementerio. Mucho espacio, baja ocupación, grandes vistas pero un poco inclinado.

Mientras digeríamos todo lo visto y vivido se nos ocurrió continuar la Senda Norte hacia el oeste, siguiendo la línea costera hasta Candás a apenas 2 kms de nuestro parking. Otra maravilla de recorrido, disfrutando todo el camino, en la distancia de esta increíble villa marinera colgada sobre el mar. Y fue una delicia adentrarnos en ella, subir cuestas y + cuestas, descubrir su centro animado y muy asturiano. Y seguir subiendo hasta el Museo Antón de escultura y tras un último esfuerzo llegar hasta los cañones, que apuntan al infinito. Allí las vistas del pueblo, del puerto, de Perlora, de la costa infinita, del mar, son espectaculares. Y después como nos quedaban fuerzas, atravesamos el parque escultórico y llegamos a la iglesia y después al mismo faro de San Antonio. Siempre rodeados de unas vistas increíbles.
Lo que iba a ser una ruta + de los Vanderule se transformó en algo un poco diferente. Es por eso que hemos querido incluir esta entrada en el apartado Espíritu Vanderule de este blog. Recordemos que esta sección nació con la intención de ser la puerta de entrada para descubrir que otro viaje es posible y que hay montones de cosas insignificantes, olvidadas por muchos que están esperándoos ahí fuera para que las descubráis y las disfrutéis. Volveremos a Perlora con tiempo y con la intención de conocerla en profundidad pero esa es otra historia.

Cuando leí el titulo no pude evitar pensar en Marinador…. Que horror!
Me encanta cómo escribís y todo lo que trasmitis!!
Me apunto Perlora, y me apunto sobre todo retomar el blog, es una gozada ver y conocer a través de vuestros ojos.
Buen rule! Disfruten
Muchas gracias Icíar por el comentario. En este blog intentamos mirar el mundo y las cosas desde otra perspectiva. Y + en esta sección que tratamos temas que se nos cruzan por el camino y necesitamos investigar pq somos viajeros curiosos. Nos encanta que te encante. Y ojo a lo próximo que es muy de tu estilo. Abrazo Vanderule.
Ganas de leer el próximo! Mientras leeré los anteriores que se me hayan despistado
Muakalas 💋