
Descubrimos Fessenheim aún en Francia. El lugar es perfecto para instalarnos, con sombra y mucho espacio. Podemos trabajar y grabamos un video para nuestro nuevo proyecto de costura. Echadle un ojo aquí. Hay carril bici y visitamos la central hidroeléctrica y el Canal del Rhin y dando un paseo, casi sin querer atravesamos a Alemania, nuestro próximo destino. Ponemos rumbo hacía la Selva Negra, al lago Titisee. Y descubrimos que no es para nosotros al menos en verano. Mucha gente, muy turístico. Y como nuestro destino es ir hacia el Este, dormimos en Tuttlingen en un spot en plena ciudad pegado al Danubio. Es de pago 5€ y muy tranquilo. La ciudad está animada, el buen tiempo hace que las terrazas estén llenas. Allí nos enteramos de que a escasos kms está el sumidero del Danubio. Un curioso fenómeno hace que el río desaparezca en algunas épocas del año y continúe su viaje por cauces subterráneos. Después el camino nos lleva a Beuron un pueblo entre montañas, con abadía monumental, montones de rutas por los meandros del Danubio y una paz insuperable. Muy recomendable.

Hace un calor achicharrante y la serpenteante carretera pegada al Danubio, nos regala sombra, hermosos parajes y alguna zona de baño. Alemania nos encanta porque tiene multitud de pueblos peques y slow, muy accesibles para los viajeros. Sigmaringen podría ser el ejemplo perfecto, situado en un meandro y con un castillo enorme en todo lo alto, tiene muchas opciones para pernoctar, mucho ambiente, es bonito, callejeable y con un entorno natural espectacular, tanto andando como en bici. Y para sus 15mil habitantes, tiene todos los servicios que necesitamos. Nos recomiendan Haigerloch y aunque está fuera de ruta, que ruta??, vamos y flipamos con el entorno. Descendemos por callejuelas empinadas con casas señoriales colgando sobre la ladera de un cañón y vistas del castillo. Que maravilla descubrir el río Eyach y sus rutas. Ha merecido la pena, aunque la subida hacia un spot muy guapo donde dormimos recuerda bastante al Tíbet.

Otra ola de calor nos pone contra las cuerdas y volvemos al Danubio y descubrimos un área de autocaravanas que puede cumplir todos nuestros requisitos, sombra y naturaleza en las afueras de Gunzburg. Al sacar el toldo comprobamos que varios escuadrones de mosquitos gigantes poco amigables campan a sus anchas por la zona, próxima a varios brazos del río. Paseamos hasta al pueblo y descubrimos una fiesta épica de esas que mola encontrar. Montones de puestos de comida, cerveza local a espuertas, música, djs y pantallas de tv para ver a Alemania. Sirve para recaudar fondos por las recientes inundaciones que han destrozado medio pueblo y muchos de sus accesos. Y nos cuentan que desde aquella hay una invasión de mosquitos asesinos. Fiestón de dimensiones casi gallegas, casi.
Al día siguiente continuamos sin prisa recorriendo el Danubio y paramos en Lauingen, que no defrauda, para ir a comer a Donauworth, una locura de ciudad. Aquí se juntan el Wornitz y el Danubio, hay isla, canales, puentes, un centro monumental y un sendero que recorre ambos ríos circunvalando la ciudad. Además tiene un spot bastante chulo y céntrico. Una maravilla que no os dejará indiferentes. Y nos soplan que hay un pueblo de postal, minúsculo y poco visitado. Es Harburg que parece de cuento, lo cruza el río Wornitz y tiene un majestuoso castillo en todo lo alto, otro +, habrá algún pueblo x estas latitudes sin su correspondiente fortaleza???. Todo muy fotogénico. Nos vamos a ver el partido y dormir a Nordlingen otro paraíso slow que ya conocemos y que al ser domingo tenemos para nosotros solos. Un lujazo.

El calor ha dado una tregua e incluso llueve ligeramente, paramos en Wallerstein a visitar el castillo y el convento y a hacer la compra. Visitamos Dinkelsbuhl que lo teníamos pendiente de un viaje anterior y subrayado 2 veces. Y la verdad no defrauda. Es una ciudad espectacular, amurallada con una veintena de torres muy bien conservada. Tiene casas de entramado de madera, edificios señoriales y esa estética bávara de casas de colores. Está muy animada y aunque llueve ligeramente la recorremos a fondo x dentro y fuera de la muralla. Hay muchas opciones de pernocta pero nosotros elegimos una gratis en un parque próximo al centro.
El río Wornitz nos ha enamorado, llevamos unos días siguiendo su recorrido y buscando un spot adecuado para grabar unos videos del curso y trabajar un poco. Y nos topamos con Oettingen in Bayern, el tipo de pueblo minúsculo que nos encanta. Un spot slow, con sombra y pegado al río. Que + se puede pedir??? Nos quedamos 2 días. El centro es bonito con 4 garitos y una brasileira simpática nos pone al día. Hay una zona con una isla en el río, con merendero, playa, senderos que no nos cansamos de disfrutar después de trabajar duro en el proyecto y en videos como este.

Vuelve a lloviznar aunque las temperaturas no bajan de los 25º , recorremos la zona con la vista puesta en acercarnos a Chequia. Wemding es otra pequeña ciudad amurallada, con una plaza central monumental pero poco +. Nos habían dicho que el Altmuhtal Naturpark era perfecto para nuestro estilo de viaje pero la lluvia va en aumento y tras varios intentos fallidos, nos tenemos que contentar con ver los 12 apóstoles, una formación rocosa desde la furgo. Nos refugiamos en Pappenheim sin saber muy bien para donde ir pues dan lluvias intensas varios días seguidos. El pueblo está muy bien, vemos un árbol de Mayo, un tronco decorado que se coloca el 1º de Mayo y simboliza fertilidad y la llegada de la primavera. Subimos a ver los restos del castillo y una curiosa capilla vegetal hecha a base de ramas. En la tranquilidad del spot, cerca del campo de futbol, tomamos la acertada decisión de volver al Danubio.

En un famoso meandro del Danubio, se encuentra la Abadía de Weltenburg. 2 motivos + que suficientes para conocer la zona. Es un poco turístico y hay que pagar un parquin para acceder andando a todo lo bueno. Un paseo muy agradable donde descubrimos un sistema de transporte en barcaza usando sólo la corriente del río para pasar gente y vehículos de un lado a otro del río. Las vistas espectaculares y la abadía pues otro negocio + con terraza, restaurante y cervecería propia. Ah y 4 millones de guiris + 2 gallegos. En Kelheim a escasos kms hay mucho movimiento camper, 2 áreas y un parquin guapo. Allí confluyen el Danubio y el Altmuhl y además tiene un canal perfecto para recorridos en bici o andando, tb un centro muy chulo y una fábrica de cerveza legendaria, donde muchos paisanos peregrinan para ponerse tibios a jarras de litro. Por si fuera poco, tienen una construcción imponente en la cima de un monte que conmemora la lucha contra Napoleón. La lluvia vuelve con fuerza y el parquin es un barrizal así que nos vamos a dormir a Plattling, un pueblo anodino repleto de garitos de italianos simpáticos y mosquitos kamikazes de medio kg de peso. El área de autocaravanas es peor que la jungla de Borneo y nos vamos a tomar unas birras al pueblo, donde pronto hacemos amistad con unos y otros pasándonos los repelentes de mosquitos de una mesa a otra en las terrazas de los bares. Mañana compramos uno sin falta.

El tiempo está loco y la gente por aquí descolocada. Independientemente de la lluvia, que oscila entre orballo light y tromba tipo Monzón, las temperaturas son altas con una sensación de bochorno tropical y legiones de implacables mosquitos tocapelotas. Una mezcla muy alemana, por cierto, que nadie recuerda haber sufrido x estas latitudes.
Al día siguiente en Vilshofen an der Donau, lo 1º que hacemos es comprarnos un repelente potente y otro producto para cuando este no funcione. Así se las gastan estos bichos x aquí. El pueblo nos encanta, tiene un parquin chulo pegado al Danubio de donde parten varias rutas, mucho ambiente en un centro coqueto y hermoso. Comemos en una cafetería y decidimos irnos a un sitio + pequeño y tranquilo para ver los cuartos de final contra Alemania. Acabamos en Aidenbach, un pueblo slow con una de las pocas áreas de autocaravanas gratuitas que se pueden encontrar por estos lares. El spot está genial junto a un molino y a un paso del pueblo. Que buen sitio para una ajustada victoria.

Passau es una de nuestras ciudades favoritas del mundo mundial y cualquiera que la haya visitado alguna vez, sabrá de que estamos hablando. Esta vez pasamos del área de autocaravanas del centro y como hace sorprendentemente una mañana alucinante, aparcamos en un parquin grunge con tropecientas furgos, buses, autocaravanas e incluso tiendas de campañas. Vaya postal !!!! En media hora en el centro bajo un calor abrasador, maldito cambio climático. La ciudad efervescente como siempre, un poco pija, un poco hipster, un poco gamberra, un poco Vanderule. El destino final de las hordas turísticas es una especie de punta donde se unen Danubio, Inn e Ilz. El centro es estrecho, animado, sorprendente, lleno de tiendas, de terrazas, de mucha gente diversas todo el año y con unas vistas de locos mires a donde mires. El calor nos derrite el cerebro y + cuando recibimos en el móvil una alerta naranja de tormenta loca con rayos y truenos mil para mañana, aquí no se andan con coñas con los avisos como ya comprobamos en época Covid. Y como teníamos pensado cruzar a Chequia, pues se impone un cambio de planes drástico, así que nos refugiamos en el Bosque Bávaro, en Perlesreut, perdidos entre montañas imponentes donde intentaremos sobrevivir como podamos a la tormenta apocalíptica que se avecina y que todo el mundo teme, pero eso es otra historia.
