
Nuestra intención era atravesar a Chequia pero la precaución alemana ha llenado nuestros móviles de avisos de tormentas, temporales y tempestades que luego se quedan en un par de horas de un viento flojo. Por lo que esperamos hasta un triste domingo lluvioso para atravesar la frontera y nos proponemos conocer a fondo un país por el que ya hemos estado antes, aunque sólo de paso hacia otros destinos. Vimperk seguro que no es el mejor ejemplo de lo que nos vamos a encontrar en el país, ya que es modesto, pobre, fronterizo y un poco en medio de la nada. Pero ya vamos descubriendo pequeñas diferencias, particularidades propias de esta parte del mundo. Cargamos la Revolut con coronas checas, nos hacemos con un mapa de la zona e interactuamos un poco con el personal.
Ponemos rumbo a Strakonice una ciudad industrial cruzada por el río Otava, un afluente del Moldava. Aparcamos en un parquin cerca del río y recorremos sus puentes, sus senderos, la zona del Castillo y luego un centro compacto pero muy interesante con muchos edificios monumentales de principios del S.XX. Ha sido una grata sorpresa. Hay una fábrica de cerveza legendaria pero al ser domingo está cerrada, como casi todo. Pero nuestro instinto verbenero nos mete por callejones y pasadizos hasta que encontramos un pivobar. En este modesto establecimiento descubrimos de golpe algunas cosas útiles: que la gente habla bastante bien inglés, que la cerveza es un símbolo nacional, que es muy muy barata y hay mil tipos y marcas diferentes. Ah y que la unidad de medida es la jarra de medio litro. Ni tan mal.

Vamos al Memorial de Cejetice, situado entre lagos y un laberinto de senderos, donde se rinde homenaje a la batalla entre los modestos husitas y un ejercito todopoderoso de nobles que fueron derrotados, justo donde ahora se erige la estatua gigantesca de piedra de Jan Zizka, su lider. La zona es preciosa y ofrece muchas posibilidades para rutas en bici o andando. Descubrimos otras 4 estatuas de madera pequeñas deambulando por allí. Además hay un parquin perfecto para pernoctar con mucha sombra y calma zen.
Pisek es nuestra siguiente parada, nos instalamos en un parquin céntrico. Y está si que podría ser el ejemplo de las muchas ciudades que nos vamos a encontrar en la ruta a partir de ahora. Pegada al río Otava y con un monumental puente de piedra que es el+ antiguo de Chequia, con restos de murallas y un castillo, varias puertas y torres de la ciudad amurallada, un centro muy animado, empedrado y perfecto para recorrerlo sin prisa y ver como es el día a día. Una ciudad pequeña pero hermosa, fotografiable, amable y paseable, que maravilla. Comemos en un merendero medio escondido entre edificios y los precios son ridículos para nuestros estándares, un plato del día y una jarra de medio litro de cerveza local por cabeza, nos sale a 12€ los dos.
Nos soplan que hay un pueblo pequeño pero muy bonito llamado Hluboka nad Vlatavou y allá nos dirigimos. Está junto a un lago y al río Vltava que no es otro que el Moldava. Es una ciudad pequeña y repleta de hotelitos y restaurantes, todo muy cuqui. El motivo no es sólo por la naturaleza circundante y las muchas actividades que se pueden realizar sino tb por un castillo majestuoso situado en todo lo alto. Aunque es de pago, se pueden visitar gratis varias estancias, los jardines y las vistas de la zona son alucinantes. Hay un aparcamiento de pago, 6€/24 horas, con una pequeña zona habilitada para autocaravanas. El centro es pequeño pero con muchas opciones para comer y beber, hay una cervecería local, pivobar Hluboka, con un interior precioso, terraza chula y una variedad de cervezas muy top.

Hacemos base en Hluboka nad Vlatavou y recorremos la zona, este pequeño pueblo nos ha robado el corazón. Visitamos la zona del lago Lipno que es enorme y rodeado de mucha naturaleza y montones de campings, apartamentos, resorts. Los precios son abusivos y está muy lleno a principios de Julio, por lo que movemos ficha y continuamos recorriéndolo por sus orillas. El calor va en aumento y tenemos que buscar sitios para refrescarnos a lo largo del Moldava. En Loucovice hay una pequeña playa, + bien una entrada al río, donde hacemos la nutria un buen rato. Es muy habitual ver gente bañándose aquí y allá.

Seguimos hacia Vyssi Brod con su famoso monasterio cisterciense. Es esta una zona de descenso en canoa, de kayak y de todo tipo de actividades volcadas en el río. Hay muchas rutas y senderos y si bien el sitio es pequeño y las carreteras estrechas no hay dificultades para la pernocta. Otro pueblo próximo Rozmberk nad Vlatavou nos roba el corazón nada + llegar siguiendo la sinuosa carretera que recorre esta zona de meandros. Es insignificante, situado en pleno meandro, con un castillo monumental, un puente y varios hoteles y alojamientos slow. Continuamente pasa gente haciendo kayak que como nosotros no saben a donde mirar, rodeados de tanta belleza monumental y natural. Aparcamos de chiripa cerca del puente, aquí todo es muy estrecho, pero luego descubrimos un parquin + adecuado para nuestro tamaño y gustos.

En Hluboka nad Vlatavou vemos la semifinal de la Eurocopa tomando unas cervezas locales. Y al día siguiente continuamos con nuestro recorrido por la zona y nos vamos a desayunar a la cercana Ceske Budejovice, una ciudad grande de 100 mil habitantes y conocida por su cerveza Budweiser Budvar, aunque lo que + nos gustó fue su esencia universitaria, medio hipster, repleta de garitos y de actividades culturales diversas, muy volcada en la calle y en sus terrazas. Descubrimos con pavor que un café es + caro que medio litro de cerveza. El centro es impresionante repleto de galerías y pasadizos, con catedral y montones de plazas y calles hermosas. Tiene un paseo pegado al río que lleva hasta una enorme playa fluvial. Tiene varias opciones para pernoctar pero todas medio reguleras. Nosotros nos quedamos en un parquin compartido que estaba vacío.

Con el calor que hace, Trebon es una buena opción ya que nos han dicho que es muy bonita y además tiene una playa privada en pleno centro , 4€/persona, en un lago inmenso. Aunque hay muchas opciones para pernocta, están todas muy llenas y aparcamos cerca del lago, a un paso del pueblo. La playa está pegada a un camping y es posible llevar tu kayak o alquilar algo allí. Las instalaciones son un poco soviéticas pero el ambiente es muy divertido y familiar. Es una ciudad balnearia, fortificada, con varias puertas y murallas y puentes y una plaza monumental y un palacio espléndido, varias delicias gastronómicas como la carpa, el mazapán y una cerveza muy antigua. Además está rodeado de lagos y cientos de rutas. El mausoleo Schwarzenberg es neoclásico y está dentro de una ruta de 12 kms que recomendamos mucho.
Cerca de Hluboka hemos descubierto que se puede circunvalar el lago Municky donde está el zoo. Está bastante bien la ruta e indicada hasta el zoo, luego encontramos unas caballerizas gigantes, granjas de faisanes, mucha naturaleza salvaje, incluso vimos varios corzos. Eso si, cero indicaciones y un poco búscate la vida, como comprobaremos a posteriori que es la tónica general en Chequia. Por la tarde decidimos ir al Cañón Judío pero abortamos porque aparte de cero señalizaciónes, las carreteras o + bien los caminos rurales son demenciales con baches tipo guerra de los Balcanes. Aquí la gente está acostumbrada a ir con sus Skodas por este tipo de sitios sin problema alguno. Al final conseguimos llegar dejando la furgo en un claro del bosque pero el calor y la falta de info nos desanimó por completo.
Nos largamos a Tabor, que tiene un lago urbano y muy buena pinta. Pernoctamos pegados al estadio de hockey. El centro y el lago están en todo lo alto y allá abajo en un cañón discurre el río Luznice. El centro es monumental con una ciudad antigua muy bien conservada y existen muchas rutas que descienden por la ladera hasta el río atravesando caminos entre la naturaleza salvaje. Desde el ayuntamiento existen varios túneles secretos subterráneos interconectados, así como una ruta cortita donde poder disfrutar de una veintena de edificios significativos de distintas épocas históricas, todos muy bellos y con una historia muy guapa que contar. Nos encantó su ambiente y el enclave natural en el que se encuentra, eso si, mucho ojo a la hora de desplazaros pq lo mismo ascendéis un abrupto cañón para llegar a alguno de sus muchos miradores.

Hemos comprobado que en Chequia no hay tantas áreas de autocaravana ni sitios donde hacer los servicios como en el resto de Europa. Así que aquí hay que tirar de veteranía e imaginación y diversificar los esfuerzos. Recorreremos docenas de estaciones de lavado de coches, aquí son superfans y hay casi en cualquier pueblo, donde vaciaremos grises y con suerte cogeremos agua. El wc en gasolineras, campings o servicios públicos que son habituales sobre todo en pueblos pequeños. También hay que decir que aunque abundan las fuentes públicas muchas veces hay que hacer malabarismos con un vehículo tan grande o tirar de garrafas y embudo. Nos acostumbramos rápido, que remedio, a la nueva situación y viajamos siempre ojo avizor.
Casi sin querer el viaje nos lleva x el sur de Chequia y como continúa el calor aplastante decidimos ir a Jindrichuv Hradec que tb tiene lago urbano y muy buena pinta. Y realmente es hermosa con castillo y un centro alucinante. Estamos comprobando que el nivel medio de belleza de los pueblos, al menos en esta zona, es muy alto. El tiempo está cambiante y el garito de la playa no está muy bien por lo que proseguimos ruta.
El cielo se nubla de repente y nos cae el mayor tormentón de nuestra vida, con la suerte de que pudimos aparcar en un área de descanso de una carretera secundaria. Pronto se llena el espacio a ambos lados de la carretera y comienza el caos de luces y pitidos y coches de asistencia y policía, pues es tanta la lluvia que es imposible conducir. Después de 15 minutos de caos total vamos a Telc, ciudad patrimonio de la Humanidad de la que estábamos a apenas 4 kms.
Pernoctamos en un parquin muy chulo con hierba y algún árbol y pegado al lago, pero que está encharcado con la que ha caído. La ciudad nos decepciona un poco, está muy descuidada, mucho + que cualquiera de las que hemos visitado hasta ahora. Está claro que tiene castillo, murallas, jardines, lagos, columna de la peste y demás, pero le falta vida, emoción y un poco de cariño. Nos enteramos de que hay un castillo en Jaroměřice nad Rokytnou que le llaman el Versalles checo y allá nos vamos. Muy chulo con una escalinata tremenda y unos jardines alucinantes pero de ahí a Versalles hay mucha distancia. Decidimos buscar algún destino slow de naturaleza porque nuestro aguante a este implacable calor abrasador está tocando techo.

La suerte nos sonríe y descubrimos un paraíso en Pasohlavsky y su lago. En una especie de urbanización que no se acabó de construir, montamos el campamento a escasos 100 metros del lago, del agua y de un paseo marítimo perfecto para caminatas y rutas en bici. Esta parte del lago está rodeado de campings, resorts, apartamentos y chalets. El ambiente es muy veraniego y festivo, recuerda a cualquier pueblo pequeño de veraneo de Galicia. En 20 minutos dando un paseo desde el spot llegamos al centro del pueblo que tiene 4 restaurantes y poco +. Estamos cerca de un parque acuático gigante muy concurrido y al que ni se nos ocurre ir, en sus alrededores todo es de pago y nosotros nos quedamos en nuestro edén recién descubierto, donde sacamos el kayak, nadamos, paseamos y durante un par de días vemos la vida pasar.
Consultando el mapa se nos ocurre recorrer el conjunto monumental de Valtice y Lednice, ambos Patrimonio de la Humanidad, pero al ser un domingo soleado de Julio sólo podemos gozar del primero, que tiene un castillo impresionante y varios edificios aledaños muy top. El pueblo está en obras y hace un calor mortal. Lednice al mediodía está imposible con tropecientos buses aparcados en el único parquin disponible del pueblo.
Estamos cerca de la triple frontera de Chequia, Eslovaquia y Austria. Mientras comemos a la sombra, el p4n nos regala un spot extraordinario en Austria. Bernhardsthal se convertirá en uno de los grandes descubrimientos de este viaje. Grande para nuestro estilo de viaja, grande referido a un pueblo minúsculo con 3 bares y una tienda, un pequeño estanque con una ruta alrededor y un spot a la sombra mítico. A veces no necesitamos nada +, por eso en esta sobriedad monástica pasamos 3 días con vecinos de varias nacionalidades, celebramos el cumple de Blanca, desarrollamos el proyecto de los cursos, grabamos varios videos como este y nos intentamos integrar entre los locales, amigables y algo distantes, que no se explican que hacen estos 2 tipos x aquí.

Hemos descubierto de vuelta a Chequia que el canal de Batuv fue creado x uno de los empresarios + importante de este país, el de los míticos zapatos Bata, para transportar sus productos y las materias primas. Así que buscando sombra nos vamos a Straznice donde descubrimos un canal tipo francés con barcazas y posibilidad de recorrerlo por ambos lados andando o en bici. El pueblo nos gusta pero el calor es máximo y no paramos de ingerir todo tipo de líquidos, sólidos o gaseosos que nos refresquen un poco y sobre todo vayan bien congelados, sin importar color, sabor o procedencia. Urge ponerse a remojo y buscando x los alrededores encontramos un lago gigante, Sterkova Jereza y allá vamos.
Nos estamos acostumbrando al lago checo. Pero ojo que no suele haber indicación alguna, ni zonas delimitadas para el baño, + bien es un aquí te pillo aquí te mato, unido a un búscate la vida para llegar. Conocimos a una señora muy simpática que con gestos y unas sonrisas, nos lleva por infinitos campos de maíz y senderos secretos a una especie de campamento romaní de carretas donde hay pequeñas entradas al agua. Compartimos lago con unas chicas y media docena de niños muy pequeños.
Después del baño refrescante desandamos el camino hacia la autocaravana y ponemos rumbo a Uherské Hradiště donde pensamos dormir en un parquin céntrico cerca del río Morava. La ciudad es monumental y está volcada hacia el río y hacia su canal. El centro es pequeño pero muy bonito y animado. Después de + de 2 horas andando a casi 40º y con las constantes vitales x los suelos decidimos buscar algo + refrescante y el destino, la suerte o el vete tu a saber qué, nos lleva a Spytihnev, a un spot hermoso al lado del canal donde pasaremos varios días.
El pueblo se encuentra a media hora dando un paseo pero es totalmente prescindible. Lo interesante es el río y el canal, ambos a escasos metros del spot, un prado donde hacemos campamento primero con unos alemanes y luego con una especie de ONU viajera. Nos encantan estos encuentros multitudinarios y espontáneos. Conocemos a unos franceses que viene de Turquía y se han recorrido el mundo entero, a unos portugueses 4×4 que parten a recorrerlo, a una italiana profesora de cocina que va a una boda en Grecia. Y mientras arreglamos el mundo en el único bar del canal, tomamos cervezas, practicamos idiomas y somos felices.

Nos soplan que Kromeriz, tb Unesco por su palacio y sus jardines está muy guay. Y vamos y se quedan cortos ya que es una verdadera pasada y no nos importa ni el calor, ni tener que dejar la furgo en un parquin de pago, pq esta ciudad merece mucho la pena. La recorremos sin prisa y por la sombra y la disfrutamos bastante para el asfixiante calor que hace. Incluso nos quedamos a comer para después y siguiendo otra recomendación vayamos hasta Zlin, la ciudad zapatera de Bata, un delirio incomprensible con fabricas gigantescas en el medio del pueblo, atravesándolo por completo y condicionando la circulación, el tráfico, el día a día y donde es casi imposible aparcar. Lo intentamos durante una hora y frustrados lo anotamos para verlo a la vuelta, nos impresionó una distribución como esta, algo tan soviético, brutalista y raro a la vez.
Así que volvemos al campamento de Spythinev donde cada noche cambian los vecinos y nos esperan nuevas sorpresas. Y los nuevos compañeros de spot nos proporcionan info pata negra sobre Eslovaquia. Así que decidimos cruzar la frontera al día siguiente y seguir rumbo este, dejando el norte de Chequia para la vuelta. Es lo que tiene viajar sin guion, ni itinerario.

Entramos a Eslovaquia por Trencin, compramos online la viñeta para circular y volvemos a los euros. Los cambios de país a veces son algo más que cruzar una frontera. Es una ciudad mediana pero muy callejeable. Su centro es hermoso y repleto de terrazas, restaurantes y mucha gente. Es algo turístico y después de recorrer la plaza central y el centro vamos a un restaurante típico eslovaco donde comemos los típicos halusky, una especie de pasta que probamos en 2 preparaciones distintas.
Aunque Eslovaquia la conocemos un poco + que Chequia, queremos entrar en el país con buen pie y empaparnos de su cultura. La comida es altamente calórica y este detalle nos da fuerzas para subir los 397564389 escalones o + que hay desde el centro hasta la entrada del monumental castillo. Y a 35º a la sombra. Si es que somos superhéroes….. de barrio. Pagamos la entrada y disfrutamos de muchas + cuestas y escaleras, no sabíamos que el ser humano podía sudar tanto, y también la gozamos con unas vistas increíbles que hacen que nos olvidemos del calor. Desde allá arriba se ve el pueblo, el río Vah y todo el valle. Vamos hasta el río donde hay un spot muy chulo pero está hasta la bola y buscamos un spot céntrico para pasar la noche pq esta ciudad nos ha encantado.
Al día siguiente nos vamos a Cicmany uno de los destinos subrayados en nuestro mapa al principio del viaje. Es un pequeño pueblo rural, perdido entre montañas, con apenas un centenar de habitantes y un recorrido visitando una veintena de casas típicas de madera hermosamente pintadas con símbolos blancos, una especie de bordado geométrico. Esperábamos que fuera + turístico de lo que realmente resultó ser. Hay montones de rutas por los alrededores y varios aparcamientos para campers interesantes, todos de pago y en los que es posible pernoctar. Una maravilla de zona, salvaje, rural y muy recomendable. Y de pronto, de manera inesperada, un pequeño símbolo naranja se enciende en nuestra autocaravana y nos obligará a buscarnos la vida para solucionar el problema y por supuesto cambiará el rumbo de nuestro viaje al menos los próximos días. Pero eso es otra historia.
