EL DÍA DEL WATUSI

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Cuando creamos la sección Espíritu Vanderule, bendita i+d de barra de bar, la imaginamos como un enorme cajón de sastre- ¿desastre?- en el que contar historias sobre temas que nos gustan o nos interesan. Y como actualmente tenemos 3478765 frentes abiertos, es lo que tiene ser unos puretas empeñados en currarse ellos mismos un blog y una tienda online, hemos ido dejándola un poco abandonada. Y como nos conocemos y nos encanta fluir, pensamos que algo se nos ocurriría, que una cosa nos llevaría a otra y esto y aquello. Y así ha sido.

Revisando y organizando unos archivos de fotos hemos encontrado algunas antiguas y otras antediluvianas. Y como de aquella no había ubicaciones, ni móviles, ni siquiera internet pues hemos estado debatiendo un buen rato sobre ellas. Que eran de una Santa Semana remota era lo único que estaba claro, pues algún encapuchado se veía al fondo. Pensamos en Plasencia en un primer momento, con una multitudinaria procesión recorriendo a paso de tortuga la Plaza Mayor y los locales atiborrados de gente apagando las luces en señal de respeto y dejando de servir. Y algún grupo disidente, entre los que nos encontrábamos, cruzando hacia el otro lado, yendo hacia la luz, hacia las tapas de paloma, las de torta del Casar, los vinos de pitarra. Al rato caímos en nuestro error. Era León. Y como algunas historias, esta no podía ser menos, tienen pequeños resortes secretos que hacen que vayan creciendo sin darnos cuenta, esta nos ha llevado por varias ciudades buscando al Watusi.

Siempre nos han llamado la atención las celebraciones profanas, por la manera espontánea en la que surgen y cómo arraigan en la población y perduran en el tiempo. Además siempre tienen un marcado componente etílico-festivo. Las fotos eran en León de una juerga multitudinaria que nos encontramos sin querer en plena Santa Semana y que es conocida como El entierro de Genarín. Pero el origen de aquel jolgorio se remonta a los años 20, cuando había una pandilla de bohemios crápulas y amantes de la noche y de la fiesta encabezados por un tal Genaro Blanco Blanco, huérfano de inclusa pues su apellido era el que ponían a todos los niños abandonados en honor a la Virgen Blanca. Eran un grupo compacto y muy conocido en la ciudad, Genaro y los 4 evangelistas: un poeta, un taxista, un árbitro de fútbol y un aristócrata dispuesto a dilapidar su fortuna. Ocupaban todo su tiempo y energías en beber orujo, dedicarse a la buena vida, visitar burdeles y jugar al tute y al dominó. Se movían en los ambientes más golfos de la ciudad y eran conocidos por todo el mundo principalmente en el Húmedo, la zona más canalla de León. A su afición al frasco el grupo unía intereses literarios de tono jocoso y carácter oral que regalaban allá donde bebían.Y sucedió que una noche de Jueves Santo, se encontraba nuestro protagonista haciendo sus necesidades en un arco de la muralla cuando el primer camión de la basura de la ciudad lo atropelló provocándole la muerte. Y a partir de este funesto suceso la leyenda de Genarín no dejó de crecer. Incluso se habla de que “el santo” en vida había realizado varios milagros. Una conocida prostituta lo encontró y al verlo en aquel estado cubrió decorosamente el cadáver con hojas de periódico mientras esperaba que llegara la policía, el espíritu del fallecido actuó sobre ella que dejó la prostitución y regresó a la Piringalla, a su Lugo natal. Otro de esos milagros fue en el campo de la Cultural Leonesa, que tras un periodo nefasto de resultados, recibió la visita de Genarín y los 4 evangelistas que bendijeron el campo con orujo. Por supuesto la suerte del equipo local cambió por completo ese mismo día, metiéndose un extraño gol en propia puerta el portero visitante al intentar sacar. Y así hasta el infinito y más allá. Pura novela picaresca contemporánea.

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CARTEL FESTIVAL WATUSI

En 1930 el año siguiente a su muerte, los 4 evangelistas decidieron realizarle un sentido homenaje a su querido compañero de noches y fatigas. Visitaron las tascas habituales del grupo y bebían orujo mientras recitaban elegías hechas en honor a su camarada y leían textos conmemorativos sobre tan especial personaje. Siempre hacían el mismo itinerario que empezaba en la Plaza del Grano. Se cuenta que en 1957 ambas procesiones, la oficial y la de Genarín, se cruzaron en un punto concreto de la ciudad y que la profana llevaba muchísima más gente, por lo que fue prohibida. No se volvió a realizar hasta 1979 ya instaurada la democracia y fue capitaneada por el único evangelista superviviente.

En los últimos años la historia ha batido todos los records y ha llegado a congregar a más de 30 mil personas provenientes de todo el mundo y con muchas ganas de pasárselo bien. Y mucho ojo que aún se celebra un certamen literario de versos burlescos que nos quiere recordar que el abuso de sustancias y la creación artística siempre han ido de la mano. A una de esas ediciones masivas y festivas pertenecen las fotos en cuestión que nos han llevado a recuperar esta historia. Ahora al acabar de escribir esta frase se nos ha ocurrido añadir a la lista de deseos ´24 pegarnos un buen rule por León que siempre es una idea colosal, independientemente de la fecha del año que sea. Ah y un lugar muy acogedor para los amantes de la van life.

Y como siempre, una cosa nos lleva a otra. Y precisamente hacía 10 días que habíamos estado de rumba por Asturias despidiendo el año y casualmente hemos parado a visitar Luarca, pues nos hemos acordado de otro santo varón que no deja indiferente a nadie, San Timoteo. Luarca es una preciosa localidad marinera del Occidente asturiano, bastante turística donde la noche del 21 de Agosto hay unos fuegos artificiales a los que siguen una verbena y distintas actividades para jóvenes y mayores. Lo típico en verano por estos lares. El día siguiente se realiza la romería y ya desde primera hora las peñas tiran petardos y todo el mundo se dirige con viandas y mucha fiesta hacia la ermita de San Timoteo. Si queréis estar en la onda local deberéis  llevar una típica camisa de cuadros, bastón y una T hecha de pan al cuello. Y algunos estaréis pensando a qué viene todo esto y qué relación guardan estas 2 historias, pues al lío.

El San Timoteo aunque tiene nombre de santo y esto puede despistar a alguno es una fiesta pagana que surge en 1910 cuando un grupo de amigos decide reunirse un caluroso día de verano para compartir en un campo cercano al pueblo una comida con sidra y canciones. Y como moló bastante y no es que hubiera un abanico inmenso de posibilidades de ocio de aquella , pues el año siguiente decidieron repetir el evento en la misma fecha e incluso queriéndole dar mayor dimensión a aquella espontánea celebración. Así que se crea una cofradía para organizar las siguientes ediciones.

Y ni cortos ni perezosos consultaron el calendario para ver cual era el santo de aquel día concreto y este resultó ser San Timoteo que irónicamente murió apedreado por intentar impedir unas fiestas en honor al emperador Domiciano donde la gente se entregaba a los placeres del vino y de la carne, un poco como en el prau asturiano pero con toga. Y en los años 50 se establecen tanto el uniforme, una especie de mandilón de cuadros azul y blanco aunque ahora cada peña lleva el suyo propio, así como el bastón que se levanta en los bailes y en los vítores al santo. Por último una T de pan al cuello completa el uniforme pero si no queréis complicaros la vida, podéis ir de cualquier manera.

Es una fiesta muy divertida y familiar aunque hay un desmadre importante. Todos sabemos lo aficionados que son los asturianos a una buena folixa. Como estamos comprobando cualquier excusa es válida para montar el fiestón. Y siempre lo podéis complementar con un rule por el pueblo y los alrededores que son fantásticos. Una de las visitas obligadas a Luarca es su cementerio situado en un alto y de una belleza serena, con unas vistas espectaculares, que nos meterán el gusanillo de querer visitar las espléndidas playas y paisajes que desde allí se contemplan. Además añadid a tanta belleza natural una gastronomía excelente y la buena onda de los asturianos. No sabemos a qué estáis esperando…

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LUARCA

Y algún lector atento se habrá acordado a estas alturas de la película, del título raro ese y de la primera fotografía. Bingo, un aplauso para las gentes observadoras. Como ya os hemos comentado una cosa nos lleva a otra y esta a la siguiente. Y después de este salto de León a Luarca, hemos decidido que la historia acabe donde empezó y qué mejor que hacerlo con “El día del Watusi”, otra celebración espontánea, popular y aunque efímera, muy molona que surgió en León, qué tendrá esta ciudad con la fiesta. Nosotros lo sabemos muy bien porque somos fans declarados, si hasta nos hemos aventurado hace tiempo a pasar un fin de año, familiar y bajo cero, y eso sólo puede ser amor.

Que de qué va lo del Watusi ese? pues antes de nada deciros que es el título de una fantástica novela, una trilogía agrupada bajo este nombre, escrita por un gallego genial emigrado a Barcelona llamado Francisco Casavella. Hemos de confesar que como amantes de las buenas lecturas esta es una de ellas. Leímos la primera parte en su día pero hasta que salió la edición completa en Anagrama no nos pudimos zambullir en las otras 2. Es un monumental fresco sobre la transición española hasta mediados de los 90, ambientada en Barcelona, una ciudad que Casavella se conocía a la perfección y en la que había quemado su juventud. Ganador del premio Nadal por “Lo que sé de los vampiros” murió prematuramente a los 45 años en 2008.

En la primera novela del Watusi llamada “Los juegos feroces” el protagonista Fernando Atienza y Pepito el Yeyé, un 15 de Agosto van desde las chabolas en las que viven en la montaña de Montjuic a un burdel del Tibidabo a advertir al Watusi de que en el barrio lo han encontrado culpable de la violación de una menor. Esta primera novela nos presenta al protagonista de joven y es un fantástico retrato de la adolescencia, de la época y donde la ciudad, una Barcelona en desarrollo, es otro protagonista importante.

El segundo libro se llama “Viento y joyas” y es la que menos nos gustó, Casavella posa su mirada en las clases políticas que han cambiado de chaqueta como si tal cosa y también en las clases altas que hacen todo lo imaginable por seguir en la cresta de la ola. Y la tercera “El idioma imposible” donde el escritor posa la mirada en la década prodigiosa de los 90 y en la pesadilla que supuso la droga en medio de una movida barcelonesa llena de diseñadores, artistas, advenedizos y otros personajes de medio pelo. Una época y una ciudad por la que hemos deambulado lo suyo, por lo que damos fe de lo bien ambientada que está la novela. En resumen esta magna obra es un fresco de la Barcelona del último cuarto del s20 y de su fauna urbana.

Así que todos los 15 de Agosto, un poco en plan Bloomsday el 16 de Junio que es cuando sucede la acción del Ulises de James Joyce y es todo un acontecimiento en Dublín, en León han creado el día del Watusi y le han dado una dimensión cultural, pero también musical, gastronómica y sobre todo familiar. Es el único evento de este tipo de toda España que no está patrocinado por una marca de cerveza. Surgió en 2010 y es un festival diurno y gratuito y con múltiples actividades al aire libre. Al principio se celebró en la calle San Lorenzo y después de diversas discrepancias con el gobierno municipal se tuvo que trasladar a la orilla del rio Bernesga e investigando un poco hemos comprobado que fue una celebración fugaz a la que tuvimos la suerte de poder asistir en su día. Una lástima.

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LUARCA

Y qué se hacía en León durante el día del Watusi, pues infinidad de cosas, como sesión vermú, proyecciones, charlas y muchas actividades populares, también infantiles y familiares, es una fiesta de barrio pero con ínfulas literarias. Y por la noche conciertos y buena onda. Recomendamos la lectura de la novela, ojo que no es para lectores principiantes, por lo que una visita a la biblioteca puede ser una gran idea.

Y como el fluir es un mantra para nosotros, nos hemos acordado ahora mismo, mientras buscamos cómo darle un buen final a la sucesión de desbarres que es esta entrada, de que un día no muy lejano rumbo a un taller de coches en Avilés, justo enfrente del recomendadísimo Centro Niemeyer fuimos abducidos por una muchedumbre festiva y bulliciosa, todos vestidos de blanco, que inundaban el aire y el ambiente con cánticos y polvos de colores y reían y bailaban y nos tendían amistosos la mano para participar en una holi party bullanguera e insólita en estas latitudes, pero eso es otra historia. Namaste amigos viajeros.