
Ya está aquí la 4ª entrega de nuestra famosa serie de piedras viajeras pintadas. Continuamos con nuestro recorrido slow por la provincia de Teruel. Hace unos días hemos dejado nuestra 3ª piedra en el paraíso natural de Calomarde. Nuestra intención siempre es pintar las piedras en un sito donde estemos a gusto y que nos inspire. Y después el guionista o la ruta se irán encargando de mostrarnos donde dejarlas.
Al poco de liberar nuestros gatos traviesos, ocurrió un hecho imprevisto. El viaje a veces te hace guiños, te manda señales. Y nosotros que llevamos tiempo en esto, hemos sabido interpretarlas. Un paseo por Castellote y ocurrió la magia. Un hallazgo casual nos obligó a dejar nuestra colorida y sabrosa sandía en esta fantástica ubicación.

PINTADA EN: ESPOSENDE, PORTUGAL 11/12/25
HISTORIA DE LA PIEDRA: La sandía fue pintada al mismo tiempo que los gatos juguetones. En el área de autocaravanas de Esposende en Portugal. Un sitio muy inspirador siempre para nosotros. El año pasado por San Juan elaboramos nuestro habitual ramo con las 7 hierbas típicas. Está claro que allí no encontramos las 7 clásicas. Pero no tenemos problemas para improvisar ya que cada año nos coincide en un sitio distinto. Usamos hojas de higuera, menta, romero y otras varias que fuimos encontrando por los alrededores. Incluso hicimos ramos con algunos vecinos portugueses. Nos encanta compartir nuestras tradiciones y flores.
Como veis Esposende nos inspira. Al menos a veces, al menos a algunos. Ya ha quedado claro que en todas nuestras piedras conviven 2 estilos bien diferenciados. Uno naif, simplón y de guardería. En plan mis primeros dibujos, esos, que guardan las madres de sus niños cuando son pequeños. Y otro más elaborado, con más arte y estilo. Y mucha más complejidad técnica. El ying y el yang, el día y la noche, vamos.
Para ser sinceros, la sandía no surge de ningún debate artístico ni nada parecido. Surge de la capacidad limitada, limitadísima de Quique, para pintar algo complejo. Y como nos gustan los colores y las frutas y muchas veces menos es más… Pues salió la sandía. Una buena sandía eso sí, madura y jugosa. Como nos gustan a nosotros.

LIBERADA EN: CASTELLOTE, TERUEL, ESPAÑA 14/04/26
Lo gracioso, lo curioso de esta historia es que la casa de nuestra sabrosa sandía apareció ante nosotros. Fue al poco de aparcar. Descubrimos un pequeño jardín municipal repleto de otras piedras pintadas. No nos lo podíamos creer. Tuvimos que regresar a la furgo a por la nuestra. Nos pareció algo mágico. Hablando con los vecinos, nos cuentan que hay mucha afición en Castellote. Por lo visto habitualmente se organizan actividades artísticas. Son para mayores y jóvenes con gran éxito de público.
Les preguntamos si aceptan nuestra sandía y nos dicen que por supuesto. Qué donde va estar mejor que allí. No sé nos ocurre mejor sitio, la verdad. Rodeada de casas, de árboles, de cactus pintados… Rodeada de otras pequeñas obras de arte anónimas. Estamos convencidos de que nuestra jugosa sandía ha tenido suerte. Una suerte increíble en comparación a sus otras hermanas pintadas. Ella va a estar expuesta en un museo al aire libre. Va a trascender. No necesita que nadie la encuentre. Todos podrán disfrutarla si pasan por este pueblo increible y slow.
Os invitamos a conocer Castellote no sólo por nuestra sandía viajera. También porque este pueblo del Maestrazgo tiene pasado templario. Tiene una fortaleza, un castillo y una iglesia monumentales. Y un casco antiguo serpenteante y en cuesta con grandes vistas. Y muchas sorpresas como fuentes y lavaderos, arcos y curiosos callejones. Además está el Acueducto de las Lomas y un entorno natural top. El embalse de Santolea y la Ermita del Llovedor son parada obligada. Un destino slow y mágico con una gente estupenda.

SEGUIMIENTO: En la actualidad no tenemos noticias de que la piedra haya sido encontrada.
