RUMBO OESTE

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IGLESIA DE HRONSEK

La aventura RumboEste ha llegado a una encrucijada y nos planteamos cruzar por Hungría hacia Rumanía. Pero concluimos que ese es otro viaje y que nos quedan un montón de cosas que ver tanto en Eslovaquia como en Chequia, así que ponemos rumbo oeste. A la incertidumbre de no tener ruta preestablecida se le une una caída total de p4n que deja a muchos viajeros desorientados y sin recursos. A nosotros al principio nos afecta bastante pues en la zona sur de Eslovaquia no tenemos nada anotado para visitar por allí. Intentamos ir a Kosice pero es muy grande, hay fiestas y nos resulta imposible aparcar.

Tornal´a es un pueblo pequeño y pobre pero una buena opción para dormir. Estamos descubriendo que el sur está más despoblado y que no hay tanta cosa interesante que ver. Ante la duda de por donde seguir, decidimos ir a Hronsek donde se encuentra la última iglesia Unesco que nos queda por ver y resulta ser un acierto. Esta, al estar alejada geográficamente del resto, es muy diferente en forma y aspecto. Está incrustada en el medio de un pueblo y como todas las que hemos visitado, nos encantó. Nos soplan que la cercana Banska Bystrica es un delicioso destino slow, ideal para pasar una jornada lluviosa.

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BANSKA BYSTRICA

Tiene un centro pequeño con una impresionante y alargada plaza, repleta de edificios monumentales. También varias iglesias, una torre del reloj con vistas panorámicas, también los restos de un castillo y de una muralla. Como llueve nos movemos por galerías y túneles que aquí son muy abundantes y aprovechamos para comer platos típicos a los pies del castillo. En toda Eslovaquia es muy económico comer en los restaurantes y tabernas. Hay una especie de menú que consta siempre de una sopa, un principal y a veces postre. El precio ronda entre los 5 y 8 €.

Seguimos sin p4n y aunque Nitra es una ciudad grande, la 4ª + poblada de Eslovaquia, vamos a ella con la seguridad de que encontraremos algún sitio guapo para pernoctar. Y así es, son muchos años en la van life. A muchos les parecerá el Pleistoceno saber que cuando empezamos en esto, no había ni internet, ni móviles y usábamos mapas. Pernoctamos cerca del estadio, al lado de un parque y del río Nitra, en un sitio muy chulo debajo del castillo que se encuentra en un risco enorme. Hay muchas zonas para pasear y hacer deporte, la zona está muy animada siempre.

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NITRA

La ciudad es espectacular con el castillo y la ciudad vieja en todo lo alto. Todo monumental y hermoso. Llegamos bastante tarde y la visitamos sin gente ni turistas pues los monumentos están cerrados. Nos deja con la boca abierta y como la encontramos bulliciosa y rumbera, nos vamos a tomar algo. Hay montones de pivos a cada cual + guapo y riadas de gente que atiborra los bares y restaurantes. Horas después de vuelta a la autocaravana descubrimos que hay un gigantesco paseo que rodea con tramos pegados al río. Otra razón + para ponerla en nuestra selecta lista de «sitios a los que quiero volver» y descubrirla sin prisas en otro viaje.

El p4n ha creado el caos en la comunidad viajera y se nos ocurre volver a una zona que ya conocemos de un viaje anterior de hace nada menos que 13 años. De aquella viajábamos con nuestros 2 hijos en una capuchina enana y nos pasamos todo el verano recorriendo Austria, Hungría y Eslovaquia. Así que dispuestos a ver como había cambiado la zona ponemos rumbo sur hacia nuestro querido Danubio que aquí sirve de frontera entre 2 países. El puente María Valeria de 500 metros une Stuvoro en Eslovaquia y Esztergom en Hungría.

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PUENTE MARÍA VALERIA Y CATEDRAL S. ADALBERTO

Stuvoro es modesta y turística, la hermana fea, pero tiene el encanto y el espíritu de todas las ciudades fronterizas. Nos enamora instantáneamente su ambiente, sus plazas con montones de terrazas, con escenarios, con conciertos, con esa alegría no contenida de gente de vacaciones. Pernoctamos en un parquin al lado de un parque acuático inmenso que también tiene camping. Los precios son mucho + baratos en este lado del río y se nota por la cantidad de gente de todas las partes del mundo que hay . El ambiente es festivo, veraniego y medio pachanguero, nosotros encantados.

Al día siguiente cruzamos el puente hacia Esztergom que aparece señorial y altiva con la impresionante catedral de San Adalberto y un centro histórico refinado, cosmopolita y muy animado pues hay una feria de medio ambiente. Las inmediaciones del río y del canal están llenas de stands. También hay una exposición militar y en el centro un certamen de food trucks, por lo que aquello está hasta la bola. Al ser otro país, otro idioma y otra moneda, la cosa se complica un poco, incluso si sólo piensas pasar un día. Siempre disfrutamos un montón los puentes que separan países y que se pueden recorrer andando, donde es muy sencillo ver las sutiles diferencias entre uno y otro lado.

Disfrutamos de la gastronomía húngara y de sus cervezas, hace un día espléndido y todo contribuye un poco a que sea una jornada memorable. Después de recorrer el centro, el canal y la isla pegada al Danubio, visitamos la feria gastro. Después de comer ponemos rumbo a la catedral que nos espera en lo + alto con unas vistas que recordamos incomparables. Hace 13 años Esztergom nos había fascinado y entendemos muy bien porqué. Desde el mirador se divisa la inmensidad del Danubio, enfrente Stuvoro y + allá, mires para donde mires, no hay foto mala.

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STUVORO, ESZTERGOM Y EL DANUBIO

Disfrutamos la zona varios días y visitamos el mítico e instagramable cargadero de carbón que era frontera para barcos hasta hace poco y donde se puede pernoctar sin problemas. A lo largo de la orilla húngara hay montones de pequeñas playas, zonas de pesca y bosques donde aparcar en plena naturaleza. Volvemos a cruzar el puente porque nuestra intención es seguir por el lado eslovaco. Descubrimos sin querer un spot muy guapo en Kravany nad Dunajom junto a una torre de vigilancia, un carril bici, un chiringuito y todo a escasos metros del Danubio. Un paraiso.

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CARGADERO CARBÓN DANUBIO

Como paraíso también resulta ser Iza, un punto minúsculo perdido en la inmensidad del mapa pero que nos caló en lo + hondo. Puro espíritu vanderule. Un spot salvaje con posibilidades de bici o kayak, en un campo inmenso, con el Duna Bufet, un chiringuito decadente y perfecto, con todo lo necesario para sobrevivir un par de días. El Danubio, caminos y senderos, una tranquilidad monástica y un lugar de encuentro de gente local y algún viajero perdido como nosotros. Muy top.

Estamos haciendo el tiempo para visitar Bratislava con una climatología favorable pero parece que no va a ser posible. Antes nos vamos a otras ciudades fronterizas separadas por un puente, Komarno y Komarom. Aquí se unen el río Vah y el Danubio, y aunque el puente es menos espectacular también nos encanta. Recorremos Komarno, su palacio, sus murallas, su sendero pegado al río, su centro hermoso y slow. Además tiene spots chulos para dormir como este o este otro junto al río. Incluso nos atrevemos con una frikada de sitio donde han reproducido edificios de distintas partes del mundo, en plan Las Vegas pero aquí el resultado es + del todo a 100.

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BRATISLAVA

Aunque la predicción metereológica es incierta y dan tormentas, nos aventuramos a profundizar en Bratislava, que ya conocemos pero que no nos dejó muy buen sabor de boca la última vez que estuvimos. Nos sopla un francés un spot genial en Devin y nos da todas las indicaciones para ir en bus hasta la capital. Un acierto por varios motivos, el sitio es alucinante, con castillo, paseo pegado al río, montones de rutas, y mucha naturaleza alrededor. Y sobre todo pq no tienes que aparcar en la capital que es un quilombo importante y en apenas 30 minutos, como conducen los buseros eslovacos por caminos rurales!!!!!, estás el centro.

Aunque la lluvia por momentos es intensa, nos da igual. Descubrimos una Bratislava distinta a la que recordábamos, +limpia y cuidada, señorial y decadente, mejor mezcla imposible. Atiborrada de turistas como es normal en estas fechas, así que decidimos aislarnos de ellos, de los monumentos señeros y centrarnos en vagar, en intentar desentrañar la esencia de esta ciudad que nos ha tocado la fibra. Y tomamos cervezas, paseamos sin rumbo, nos vamos a dar un festín típico en un imponente restaurante de 2 siglos de antigüedad, callejeamos y nos perdemos en barrios alejados de las multitudes, donde se respira el día a día. Y prometemos volver y acabar de descubrir el alma verdadera de esta increíble ciudad que se merece una semana o dos. O tal vez vivir en ella durante una temporada.

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SPOT CASTILLO DE DEVIN

Nuestros vecinos de Devin nos dan infos valiosas y recorremos el paseo e incluso vamos a ver el encuentro de los 2 ríos. Como el entorno es una pasada y por fin el tiempo acompaña nos vamos andando hasta Devinska Nova Ves siguiendo el carril bici pegado al río Morava. Una ruta hermosa y donde encontramos otro puente que esta vez cruza hasta Austria y con un chiringuito a la sombra que es una bendición después de nosecuantos kms al sol.

Tomando una cerveza descubrimos que tenemos anotado a escasos 2 kms un museo de la chatarra. Una locura bella e increíble, obra de un autodidacta amante del metal y la escultura. El acceso es a través de un camino por un bosque y varias veces estamos tentados a dar la vuelta por lo complejo de la tarea. Como nos flipan estos lugares, descubrir cuánto arte y verdad puede haber en creaciones hechas por una persona ajena al mundo artístico y sin formación académica de este tipo. Un 10, una maravilla, imprescindible.

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MUSEO DE LA CHATARRA

Y así, como quien no quiere la cosa y repletos de grandes recuerdos, salimos de Eslovaquia. Y como estamos cansados y no sabemos hacia donde tirar pues recurrimos a un sitio en el que ya estuvimos en este viaje y que nos ha robado el corazón para siempre, pero esa es otra historia.