DESTINO CANTAL

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FIGEAC

Hemos pasado unos días increíbles, como siempre, con Silvia y Víctor y tenemos que pensar cómo nos aproximaremos a nuestro destino, por lo que tras una mirada al mapa descubrimos a tiro de piedra uno de nuestros destinos favoritos de la zona y recomendable 100%, Figeac. Pero antes y como tenemos unas horas de parquin pagado aún, cocinamos para no preocuparnos en un par de días y organizamos la furgo, que han sido días de mucho ajetreo. También aprovechamos la magnífica mañana y hacemos la Route de la Corniche, por la parte superior de Rocamadour y donde todo vuelve a ser inmenso y precioso pero visto desde otra perspectiva. Vuelve el calor y después de comer ponemos rumbo a la ciudad histórico-artística de Figeac. Una maravilla slow, medieval y derrochando encanto por sus cientos de callejuelas pintorescas, con palacios y mansiones, casas de entramado de madera y sus muchas plazas, Carnot o Champollion, a cada cual + bonita. Y todas siempre muy animadas. Aunque os parezca una ciudad pequeña, una atenta visita por sus muchas rutas de interés, os hará descubrir una pequeña joya escondida a los ojos de muchos viajeros veloces. Además, a una media hora, nosotros vamos andando paseando pegados al río, hay el Plan d´eau de Surgie, una maravilla donde descansar a la sombra con el murmullo del río de fondo. Puro éxtasis slow. El pueblo se ha puesto las pilas y ha cambiado el parquin municipal para autocaravanas a un sitio mejor, a un paso del centro y con unos miradores cerca muy chulos. Creemos que sólo se pagan 3€ en verano. Que más se puede pedir?

PLAN D´EAU DE SURGIE

Vamos rumbo a Cantal pero al rato decidimos ponernos en modo naturaleza y aprovechando que hace un calorazo importante, nos vamos hacia un lago perdido en el medio de la nada. Como la zona se las trae por despoblada, hacemos antes parada estratégica para ir al super pues los pueblos que se suceden desperdigados son enanos. Luego descubriremos que nos encontramos en el corazón de los bosques del Ségala, un paraíso con valles, repleto de castaños y arroyos. Uno de ellos que nace en el punto más alto del Lot forma el alucinante Lac de Tolerme, un pequeño secreto escondido entre pueblos minúsculos, donde pasaremos unos días alucinantes. El lago tiene varias zonas de pernocta, nosotros elegimos esta 44.8232, 2.0467 ,todas alternativas y salvajes como nos gustan a nosotros. Hay un sendero que lo circunvala y se puede hacer andando o en bici, tiene una playa bastante decente y posibilidades mil de hacer deportes acuáticos. Y claro, nosotros nos hicimos todo, de todas las maneras posibles y varias veces: paseo, baño, kayak, contemplación de la naturaleza, cervezas metafísicas y por ello nos apalancamos en un campo inmenso a escasos 20 metros del agua. Fue montar el campamento y fuimos felices instantáneamente.

LAC DE TOLERME

El calor sigue apretando y disfrutamos del Lac du Teil que está próximo, ir de lago en lago no parece mal plan. Después vamos al Lac de St Etienne pero es muy turístico, enrevesado, con pocas facilidades para autocaravanas y hasta la bola de peña. Nos sugieren parar en Laroquebrou un pueblo peque pero increíble con un área de autocaravanas pegada al río Cère y allá que nos vamos. El pueblo es muy bonito, con un castillo en lo alto y cuatro calles, está animado porque se va a celebrar una fiesta. El aparcamiento pegado al río Cère tiene unas vistas de escándalo y es slow total pero el calor es asfixiante y como somos gente de acción decidimos seguir camino después de comer. Anotado para próximas visitas. Acabamos en otro pueblo insignificante pero magnífico, Velzic. Tiene un pequeño centro que ha vivido momentos mejores, 1 bar donde nos ponen al día de la zona y tomamos unas merecidas cervezas. Allí todo va a otro ritmo, apenas hay ruidos y dormimos pegados al río Jordanne en un área muy guapa , entre los cortados de una montaña y rodeados de exuberante naturaleza. De lujo

VELZIC

Somos conscientes de que estamos en Cantal, porque ya abundan las montañas majestuosas, las gargantas y los ríos pequeños pero caudalosos y rebeldes rodeados de vegetación tupida y agreste, aquí la naturaleza está omnipresente y siempre te sorprende. Estamos en una zona de quesos, de fríos inviernos, de gente noble y pueblos sobrios pero hermosos. Y Velzic, a su manera, en su medida, nos da las primeras pistas de lo que nos espera. Tenemos varios sitios anotados por la zona y poco +, vamos hasta St. Cirgues de Jordanne donde hay unas gargantas, un lugar salvaje con paredes escarpadas y alguna zona de baño entre troncos de árboles caídos y pozas congeladas. Este fantástico recorrido por senderos, puentes y pasarelas se puede visitar sólo durante el verano. El último tramo está cortado temporalmente pero aún así la ruta es muy chula. Son sólo 5 km ida y vuelta con muchas subidas y bajadas y una experiencia muy guapa. Hay que pagar una pequeña entrada x el mantenimiento y el recorrido no dejará indiferente a nadie. Una preciosidad.

GORGES DE LA JORDANNE

Después de comer, irreflexivos e impulsivos, decidimos irnos hasta Vic sur Cère a hacer el Pas de Cère, otra ruta de la que todo el mundo habla maravillas. Tuvimos suerte y encontramos a apenas 1 km del comienzo de la ruta, un parquin alternativo (44.984635, 2.634876). Hay otro parquin justo en el comienzo de la ruta pero es enano y no está hecho para furgos ni autocaravanas y menos en verano. La ruta es bastante popular y avanzas por un precioso camino que discurre pegado a un arroyuelo. Y aunque es por la tarde y hay bastante gente, se pasea sin agobios. Y aquel riachuelo se va ensanchando y avanza encajonado entre unas paredes verticales de + de 30 metros de altura. Hay, sobre todo al comienzo, varias pozas y zonas adecuadas para refrescarte y disfrutar del lugar. Luego la ruta se complica un poco y siempre ascendente, hace que avancemos poco a poco, pero alucinando con el paisaje que encuentras a tu alrededor. Hasta que llegas, después de varios esfuerzos importantes, a un pequeño mirador donde se puede contemplar la imponente Cascade de la Roucolle allá abajo. Hay 2 maneras de llegar hasta la cascada. Una haciendo la ruta, como la hicimos nosotros, desde Vic sur Cère, una ciudad balneario impresionante, con casas construidas con piedras de lava y cubiertas de pizarra o esquisto, muy bonita pero con pocas opciones para pernoctar sobre todo vehículos tan grandes. Y la otra es acceder al mirador desde un parquin gigantesco, con zona ac, desde donde sólo tendréis que andar 5 minutos. Mucha gente elige esta opción y muchos de los que eligen la otra, la ruta desde el pueblo se quedan en la zona + baja, asustados por tanta subida. Así que el recorrido lo haréis con unos pocos elegidos, sudorosos y agotados ante tanto calor y desnivel, pero disfrutándolo sin agobios y casi solos, recordemos que estamos en pleno agosto.

INICIO RUTA PAS DE CERE

Cansados pero contentos ponemos rumbo a la estación de montaña de Le Lioran, de donde parten innumerables rutas de senderismo y hay muchos teleféricos, aunque ahora y dependiendo del día, sólo funcionan 3. La estación de ski es bastante grande y existen diversos sitios de pernocta para autocaravanas. Nosotros nos decidimos por un parquin muy guapo con vistas al Bec de l´Aigle donde se puede sacar mesa y montar el chiringuito sin problema alguno. El calor sigue apretando y la estación está llena de furgoneteros que buscan temperaturas + agradables. El pequeño núcleo urbano está formado x apartamentos y chalets y poco +. Y si bien la oferta no es tan grande como en invierno, hay varios restaurantes y bares abiertos, todos con magníficas terrazas para contemplar aquellas moles graníticas mientras disfrutas de unas cervezas artesanales sensacionales. Nos cuentan que la marca, Le Bougnat es el apelativo que usaban para llamar a los de Auvernia, tierra de emigración, en París. La agradable temperatura, las vistas imponentes y una birra fantástica va a hacer, aún no lo sabemos, que volvamos a dormir a la estación, mientras recorremos la zona.

LE LIORAN

El calor sigue siendo importante y por eso y también porque estamos un poco cansados descartamos la ascensión a alguno de los picos próximos a Le Lioran. Nos recomiendan subir en teleférico y bajar andando pero nos parece un fraude y ponemos rumbo a Murat, como vamos a estar varios días por la zona pensamos, inocentes de nosotros, que cuando bajen las temperaturas volveremos en busca del Plomb du Cantal, un hito marcado y subrayado varias veces en nuestras notas ruteras. La ciudad nos acoge espectacular y reluciente, bajo un sol abrasador. Es hermosa, antigua, señorial, coqueta. Nos enamoramos a primera vista, porque a estas alturas de la película, tenemos muy desarrollado el detector de destinos slow y este lo es. Tiene un parquin para pernoctar, pero nosotros lo hacemos en el Intermarché a un paso del centro, atiborrado de casas hermosas, una docena de ellas monumentales, mucho ambiente con terrazas y bares que se mezclan con tiendas tradicionales, todo en basalto y pizarra, los elementos constructivos de la zona. Todo rodeado de imponentes montañas a las que es fácil dirigirse tomando cualquiera de las múltiples rutas que parten del centro. Nos hablan del Rocher de Bonnevie, una singular estatua gigantesca situada en todo lo alto de un pequeño monte con unas vistas del pueblo alucinantes. Y como son las 3 de la tarde y apenas hace 30 y pico grados, pues nos venimos arriba, nunca mejor dicho, y ascendemos durante casi una hora, con varios amagos de infartos y lipotimias por el camino, hasta alcanzar la meta. Una virgen enorme nos espera, nos recuerda a Palencia con P. Las vistas son increíbles y bajo una de las pocas sombras que regala la cima, contemplamos y admiramos los alrededores por donde nos moveremos los próximos días. Exhaustos bajamos hasta el parquin del super donde compramos una selección de cervezas artesanales de la zona y algunos embutidos típicos. Ambos tenemos claro que nos están esperando, otra vez, las plácidas sombras de Le Lioran, donde comprobamos con pavor que se viene ola de calor. Pero eso es otra historia.

MURAT Y ROCHER DE BONNEVIE AL FONDO