RUMBO A AUVERNIA

Chalinargues Francia Cantal
CHALINARGUES

El maldito cambio climático nos obliga a andar consultando las app meteorológicas constantemente y a planificar los próximos días, algo que nos molesta un montón y a lo que no estamos acostumbrados. Así que descartamos por completo la zona de Puy Mary hasta Salers porque todas las rutas que tenemos anotadas son enormes, el calor no es nuestro mejor amigo y dejar cosas pendientes siempre es una buena excusa para volver. Y como hemos recargado pilas en Le Lioran a base de cerveza artesanal, toldo, embutidos locales y vistas alucinantes, nos lanzamos a recorrer el Cantal + slow, + salvaje y desconocido. Y allá vamos que nos han dado un soplo de los buenos, palabra. Visitamos Laveissière y hacemos los servicios y damos un paseo al lado del río, muy chulo. Ponemos rumbo a la Cascade du Cheylat donde nos dicen que hay un parquin pequeño. La cascada está a 10 minutos y se ve que han limitado el acceso de los vehículos con grandes piedras lo que deja el aparcamiento en algo enano. Es muy chula y para la época en que estamos, aún lleva bastante agua. De allí parten varias rutas a nuestros próximos destinos. La zona es rural y las carreteras se han vuelto estrechas y exigentes, nada comparado con lo que habíamos visto hasta entonces. Llegamos a Chalinargues, un precioso pueblo con casas de basalto, con una orquesta animando sus calles ya que están en fiestas. No podía faltar un vide grenier, un mercadillo popular donde la gente se desprende de lo que no usa. Esta es una zona de pastores, de estive. Recorremos el pueblo con la alegría festiva de haber encontrado otro destino slow. Descubrimos un antiguo camping reconvertido en una zona de pernocta grunge y varios usuarios nos comentan la maravillas de la zona y nos dan mucha info valiosa. No nos cuesta visualizarnos en un pueblo como este, en esta zona, en otoño o primavera, trabajando y cosiendo.

ALLANCHE

Nos está encantando la zona, lo rural ha tomado el mando. Aquí y allá aparecen vacas marrones de la raza Salers, con un pelo grueso y áspero y con una cornamenta importante. Una preciosidad, mucho ojo que como gallegos pro, sabemos de lo que hablamos. En las laderas de las montañas descubrimos unas construcciones muy curiosas de piedra, ya hemos visto algunas x la zona de Murat y ahora no deja de sorprendernos su abundancia casi a cada curva que tomamos. Nos cuentan que se llaman burones y son refugios para pastores pues esta es zona de trashumancia. En Allanche aparcamos en la estación, donde hay un área de autocaravanas gratis muy guapa con sombra y wifi. El pueblo conserva restos de unas murallas defensivas, tiene un centro compacto y muy bonito, con un mercado cubierto y varios restaurantes llenos de gente. Está muy animado pues pasa el camino de Santiago y los peregrinos buscan la sombra en plazas o bajo árboles cerca del río. Una sorpresa agradable resulta descubrir que hay un velorail que va hasta una enigmática cascada. También se puede hacer la ruta andando o en bici. Y después de comer y medio intrigados, ponemos rumbo al misterioso salto de agua, que por lo visto atrae a muchos visitantes a este rincón perdido de Francia. Pensamos que las coordenadas están mal, hay un minúsculo parquin en una llanura inmensa, cuesta razonar que allí hay una cascada, pero como somos gente de fe, aparcamos y por fin la descubrimos. Está semienterrada, si ya sabemos que suena raro, en medio de un páramo. La hemos encontrado por casualidad, descubrimos un poco + arriba hordas de veloraileros sudorosos que aparcan su carricoche para bajar a verla. Sorprendente y hermosa. Tenemos suerte de que estamos solos con un tío que se está bañando. Y teniendo en cuenta el arroyuelo de la que surge y que es Agosto, nos sorprende el tamaño. Mágica.

CASCADE DE VEYRINES

El calor golpea incansable y descubrimos un área de autocaravanas con sombra y mesas de picnic y no lo dudamos ni un segundo. El pueblo se llama Neussargues-Moissac y es un poco raro, son como 2 núcleos unidos sin mucho que ver entre sí. Donde aparcamos hay chalets desperdigados y nos encontramos a un paso de la autovía y frente a una extraña e imponente pared basáltica. Pasamos a la sombra un buen rato y nos aventuramos a dar un paseo y es cuando descubrimos al cruzar un puente que hay otro “pueblo”, pequeño que no está mal, tiene un río y un centro alargado. Nos refugiamos en un tabac que en este tipo de pueblos es el centro de la vida social, el centro del mundo, del universo, donde aprendes a conocer los usos y costumbres, donde socializas, donde te enteras de que la vida es + o – igual en todos los sitios. Tomamos cervezas y la empleada nos interroga y pronto jugamos con ella, sus preguntas son totalmente random y nosotros después de la tercera birra decidimos que nuestras respuestas también lo serán. El local es bar, restaurante, quiosco, estanco, paquetería amazon, consultorio sentimental y centro social, una maravilla. Fans de los tabacs forever. Buscamos una lavandería pero la de aquí está estropeada, así que el principal objetivo del día siguiente será buscar un sitio para hacer la colada. Y por ello nos dirigimos a Saint-Flour que es lo suficientemente grande para no tener que buscar +, además tenemos muy buenas referencias.

SAINT-FLOUR

Aparcamos en un Intermache donde hacemos la colada y cocinamos, es un hábito muy recomendable para aprovechar el tiempo de espera. No tenemos ni idea de qué nos vamos a encontrar en el pueblo y descubrimos una multitudinaria carrera ciclista amateur y muchos sitios habilitados para aparcar furgos, no sabemos si debido al evento. Saint-Flour es una ciudad mediana, encaramada en lo alto de una roca, es milenaria e histórica pues era la capital religiosa de la Alta Auvernia. Y al pasear por sus pintorescas calles descubrimos murallas, miradores, fortificaciones medievales varias, puertas defensivas y una catedral imponente de lava negra con un pequeño mirador casi secreto que ofrece una hermosa panorámica de la ciudad baja y del río. Tiene un palacio episcopal y varias casas renacentistas muy guapas, un laberinto de calles estrechas y muchos restaurantes y terrazas. Hay gente por todas partes, no sabemos si por las bicis o porque es domingo. Deambulamos sin rumbo y descubrimos la plaza de armas, el mercado cubierto y decenas de pequeños tesoros escondidos. Como no podía ser de otra manera nos ha encantado. El calor va en aumento y ponemos rumbo a Massiac donde llegamos a aparcar pero es salir a la calle y freírte tal cual. Decididamente buscamos un sitio a la sombra pero no tenemos nada anotado x la zona, nos ponemos en manos del guionista y al rato descubrimos una pequeña ermita encaramada en lo alto de un cerro. Nos cuesta un poco llegar a la Chapelle de Ste Madeleine, el acceso es tipo nepalí y bastante lioso, pero nos encanta. Las vistas son magníficas y su interior es austero y primitivo. Hay un spot para pernoctar pero la hora y la falta de sombra hace que nos lancemos a la carretera otra vez.

CHAPELLE DE STE MADELEINE

Agobiados por el calor presente y el que se espera para los próximos días, decidimos poner rumbo a Auvernia. Hacemos una parada en Brioude y Vieille Brioude que nos gustan mucho pero no consideramos adecuado quedarnos pues aún hace mucho calor y es muy temprano. Los anotamos en destinos pendientes y nos dejamos llevar por la carretera con el único criterio de ir dirección norte. Y el azar nos lleva a Boudes después de ver tropecientos carteles, de todas las formas y tamaños, anunciando nosequé del Vallée des Saints. Si es que a veces, la solución la tienes delante de los ojos y no te enteras. El sitio es magnífico, tiene una pequeña área de autocaravanas pegada a un arroyo y con algo de sombra. Tenemos la fortuna de pillar la última plaza que aunque es estrecha no es la peor. E ilusionados con la suerte que hemos tenido nos lanzamos a descubrir el pueblo y la muy publicitada ruta. Nos encanta descubrir azarosamente sitios o recorridos como en este caso. Nos dejamos llevar por la gente y la lógica y llegamos a un pueblo minúsculo pero con mucho músculo. Medieval y disperso, con muchos edificios rehabilitados y un aire descuidado y medio hippy que atrapa . Es evidente que la presencia de la famosa ruta ha dado una nueva vida al pueblo. Incluso sorprende encontrar allí un 2 estrellas Michelín. Es algo tarde pero el calor ha bajado considerablemente y nos disponemos a hacer el sendero del Valle de los Santos. Y nos sorprende la orografía y el paisaje, multitud de viñedos y campos de girasoles, pequeñas colinas redondeadas y de pronto el impacto total. Unas curiosas formaciones geológicas aparecen en las laderas de la montaña, son unas formas alargadas como de monjes, de ahí el nombre. Hay también chimeneas de hadas y varios miradores para contemplar el entorno, que es muy delicado y por supuesto está protegido. Hay una fuente romana y luego granjas km 0 donde hacen quesos y dan cursos. Y el camino de apenas 7 km, sube, baja, se bifurca, se ensancha, hay tanta variedad de paisajes que lo hacen mágico, también consideramos que la hora del día, un atardecer lánguido y luminoso, y por supuesto la bajada de temperaturas ayudan lo suyo. Volvemos alucinados por la belleza, por la sorpresa, por el regalo de viajar sin rumbo.

VALLEE DES SAINTES

Muchas veces nos sucede que vamos anotando futuros destinos, pistas que nos dan amigos y conocidos, cosas que leemos o vemos en redes sociales y luego la realidad se encarga de darnos la hostia por los + diversos motivos. Algo así nos pasó con Saint-Nectaire, un icono de la zona, famoso por su queso, una abadía románica imponente, grutas y cuevas, zona termal y quéseyo. Pero para visitarla con furgo o autocaravana, una ruina. Prohibiciones mil, todo petado y ni ganas de perder el tiempo donde no nos quieren. Y este inconveniente imprevisto nos hizo cambiar los planes que como siempre, no teníamos. Nos sorprende Champeix, un pueblo que atravesamos, está pegado a un pequeño riachuelo y es muy bonito, del tamaño y estilo de los que nos gustan. Así que decidimos parar a dar un paseo y cuando lo hacemos en un parquin cualquiera descubrimos en p4n que hay un área municipal en las afueras con una pinta increíble , tiene sombra infinita, está pegada al río y varias zonas con muchas plazas. Es temprano y casi no hay nadie. Nos vamos al pueblo que es muy bonito y vive volcado hacia el río que hace un pequeño meandro en el centro. Hay un castillo en ruinas en lo alto de un cerro, varios jardines y algún edificio interesante, en un par de horas lo visitas de sobra. Y eso es lo que hacemos y también comprar el pan, tomar una cervecita en el Tabac, ver la vida pasar en una terraza a la sombra y disfrutar del ajetreo somnoliento de un pueblo pequeño en Agosto. Después visitamos un pequeño barrio y hacemos una parada técnica en otra terraza, luego nos vamos al super y una cosa tras otra nos lleva a comer tarde con todo el chiringuito montado, toldo, mesa y demás en un paraje de 1ª división. A la sombra y felices, la vida se ve de otra manera. Planificamos a nuestro estilo la ruta por Auvernia, tenemos muchos sitios anotados porque es el motivo principal de este viaje y nosotros pobres inocentes ajenos a los planes del guionista. Nos informan que hay un sendero hasta Montaigut-le-blanc un pueblo muy chulo a pocos km, nos garantizan que es a la sombra y pegado al río, por lo que no tenemos excusa. El recorrido es una maravilla y el pueblo genial, nos hubiera gustado verlo con + amplitud pero está en todo lo alto de un risco y como que no. Volvemos para cenar bajo las estrellas, enamorados de la zona.

CHAMPEIX

Desayunando en el paraíso que es Champeix nos llegan malas noticias de alerta naranja casi roja y nos da igual, nos gusta comprobar las cosas por nosotros mismos. Y vaya si las comprobamos, resulta que la cadena de Puys y el Mont-Dore están hasta la bola y con el calor, ya asfixiante, en aumento, aquello es inviable. No nos cuesta aplazarlo para mejor ocasión. Venimos constantemente por Francia y esta zona se merece dedicarle su tiempo y ahora claramente no es el mejor momento. Como no tenemos ni puta idea de a dónde ir ponemos rumbo a Aydat, donde hay un lago gigante. Nosotros, los gallegos, con estas temperaturas pensamos infinitamente mejor bajo el agua y nos parece una idea imbatible. Y también a los millares de personas que nos encontramos al llegar. No problem, aparcamos en un lateral de la carretera cerca de la playa, que está tan petada que parece Benidorm. Nos cuentan que hay un sendero increíble que circunvala todo el lago y es a la sombra. Dejamos el baño para luego y hacemos la ruta que está genial y nos regala de paso un área de pago pero donde se puede aparcar fuera, free y pegados al agua. Una maravilla el sitio este, con muchos campings y apartamentos y chalets, es evidente que la zona es turística pero el lago es gigante y los domingueros se concentran siempre en las mismas zonas. Comemos y después de comprobar que las temperaturas están desbocadas y que esto va a +, tomamos una decisión drástica y radical, de esas que tanto nos gustan y ponemos rumbo al Parque Natural de Millevaches, qué maravilla chicos, pero esa es otra historia.

LAC DE AYDAT