LE MARAIS POITEVIN

MAUZE-SUR-LE-MIGNON

El Marais Poitevin es una inmensa marisma de + de 100 mil hectáreas que se extiende desde Niort hasta la costa, hasta la bahía de Aiguillon donde estuvimos pasando unos días increíbles. Son sobre 75 pueblos minúsculos repartidos en la llamada Venecia verde. Por cierto cuantas Venecias  existirán por el mundo adelante…? Nosotros hemos estado en media docena como mínimo. Todo el Parque Regional está surcado x numerosos cursos de agua y una red infinita de canales, lo que trae consigo una flora y fauna característica, ser un lugar de gran interés ornitológico y un paraíso slow. Pegados a los canales surgen infinidad de senderos donde perderse entre tan exuberante naturaleza y también son usados para los amantes de la bicicleta, que aquí encontrarán un paraíso. Da igual si se sigue el trazado de alguna de los itinerarios + míticos o si se descubre la zona de una manera – rígida, la experiencia es única. Ojo que es tal el número de senderos, desvíos y todo en plan laberíntico que es fácil perderse. Y aunque muchos de los caminos y carreteras son estrechos, el GPS y los móviles se quedan sin cobertura con extremada facilidad y muchas zonas carecen de los servicios + básicos y elementales, aún así nosotros consideramos que todo el parque es una maravilla maravillosa. Como veníamos de Oleron entramos por Mauze-sur-le-Mignon un pueblo mediano y bonito donde empieza un canal y fuimos al super. Establecimos la base en St-Hilaire-La-Palud, en un parquin increíble y slow y en medio de la nada, perfecto para montar el campamento. De allí, realmente de cualquier punto del parque, salen infinidad de rutas, pero estas están geniales y consideramos que es la mejor zona de todo el Marais para estar a tu bola. Es posible ir andando hasta el embarcadero de Motfaucon, donde los novatos tomarán nota de lo que se van a encontrar a partir de ahora cada 2×3. E incluso si te gusta caminar y el sol no aprieta mucho podéis ir hasta el pueblo, enano pero acogedor, con el típico bar tabac que es el epicentro de la vida social. Una señal inequívoca de que has acertado con el destino, es descubrir la sorpresa de los parroquianos cuando les dices que venimos de España y que nos encanta la zona. No dan crédito, por Tutatis, están locos estos gallegos. Hay un parque museo que no visitamos y con mucho éxito entre las familias, también infinitas carreterillas y senderos para andar en bici y la posibilidad de recorrer un sendero distinto cada día. Y todo eso con la compañía de 3 o 4 furgos máximo por los alrededores que por supuesto están en tu misma onda. Otro spot para pernoctar cerca que nos encantó es el situado en el número 5 del Chemin du Grand Port, (46.277229, -0.716974).

EMBARCADERO DE MONTFAUCON

Los siguientes días son de recorrer la zona con calma y aunque el calor nos impide coger las bicis realizamos varias rutas interesantes andando. Primero visitamos Arçais un pueblo pequeño y coqueto con bastante tirón en verano entre los turistas, no os asustéis por aquí no hay buses repletos de japoneses ni nada parecido. Han montado una pequeña feria de artesanía y productos gastro km 0, son una docena de puestos y está todo bastante animado. Aparcamos cerca del embarcadero y aunque es un spot sólo de día es posible la pernocta (46.298978, -0.695566). Nos hacemos una ruta muy guapa hasta el “bateau à chaînes”, un sistema muy peculiar para cruzar de un lado al otro del canal o del río o de la vía de agua que sea. Es una barca a la que te subes y tu mismo vas tirando de una cuerda hasta llegar a la otra orilla. Pensad que la distancia a recorrer es corta, la barca es de 6 plazas y no hay que hacer mucho esfuerzo. Hay tal multitud de vías acuáticas que sería imposible poner un puente cada rato. Y esto que parece un incordio, a veces lo es, puede verse como un plus a la hora de perderte en bici x la zona, ya que añade un componente de aventura muy alto e inesperado. Lo mismo pasa con los spots para aparcar o dormir, a veces aparecen ahí al lado y la de vueltas que tienes que dar para llegar al punto marcado y mucho ojo que no siempre es posible llegar en autocaravana. Ya os hacéis una idea clara del dédalo de canales y ríos que hay. Sumadle vegetación tupida, campos de cultivo y poca presencia humana y las posibilidades son infinitas. Hemos visto corzos, grullas y aves acuáticas, rastros de jabalí entre los sembrados por no hablar de pequeños reptiles y pájaros varios. Un paraíso laberíntico para disfrutar y con poca gente. Otro destino interesante es Maillezais, si bien es + turístico debido a su monumental iglesia y a una gran abadía, era domingo de agosto y estaban hasta la bola ambos sitios. Hay un par de embarcaderos y muchas opciones de senderismo, con muy poca gente. Aquí paramos en el parquin de la escuela infantil del pueblo, esta siempre es una buena opción en periodos de vacaciones y nunca ponen pegas. Otra recomendación es Coulon, que viene a ser como la capital o el mayor pueblo de todo el Marais, pero nos topamos con una feria o fiesta descomunal que nos impidió visitarla pero como ya la conocíamos y el calor volvía a ser insoportable no nos importó. Nos pusimos a buscar un destino guapo hacia el sur con la intención de ir bajando sin rumbo poco a poco. El Marais es una maravilla en cualquier época del año, incluso en verano no está muy concurrido. Os recomendamos visitarlo x libre, andando y en bici, parando de vez en cuando en algún pueblo para hacer la compra o ir a la gasolinera. Lo ideal es perderse y recorrerlo sin prisa disfrutando del entorno natural que es una pasada.

ARÇAIS

Borrachos de tanta naturaleza salvaje, de tanto paseo y de tanto spot guapo ponemos dirección sur sin rumbo fijo, dejando que el azar, el guionista o nuestro fino olfato furgonetero nos den una señal de nuestro próximo destino. Y la suerte nos sonríe y de qué manera. No topamos con St-Jean-d´Angely que a priori tiene lo que andamos buscando, una ciudad media donde poder salir a tomar unas cervezas y socializar un poco después de la sobredosis natural. Por lo visto tiene un río, un pequeño lago y varios spots. Paramos en uno al azar y están montando un escenario al lado para una especie de concierto en un chiringuito, así que después de consultar el p4n nos movemos a un parquin al lado del plan de eau que está cerca del camping. Un acierto. La ciudad resulta ser una maravilla con abadía, una impresionante plaza, hotel de ville magnífico, la plaza del mercado, la fuente Pilori y un largo etc. Es una ciudad monumental que el día siguiente nos dedicaremos a ver en profundidad. Nos vamos de cervezas y está todo muy animado, hay muchas terrazas y reina un ambiente festivo. Bravo, gran día. Nos enteramos de que hay varias rutas urbanas por el río Boutonne, también por un canal y hacia el otro lado por unas esclusas. Vamos una maravilla natural a un paso de donde dormimos y a 15 minutos del pueblo. Al día siguiente hacemos la ruta del arboretum, un mojón absoluto; la de las esclusas, esta si que está chula y por último la del chemin de Puycheraud que es una maravilla y bordea todo el pueblo. Otro día perfecto y el pueblo pasa a formar parte de nuestra lista de sitios guapos a los que volver. Además en el super recorrido que nos hemos hecho los 2 días hemos descubierto que todos los spots de p4n están geniales. Punto extra.

ST-JEAN-D´ANGELY

Seguimos dirección sur sin destino y nos topamos de puta casualidad al atravesar un pueblo minúsculo con una especie de mercado. Es por la tarde así que decidimos parar pero todo es muy estrecho y hay montones de calles cortadas por culpa del evento así que atravesamos un puente y cerca de una especie de lago y del rio Charente encontramos un spot alucinante donde montamos el camping al instante y sin dudarlo con una vistas deluxe. Estamos en Le Mung una especie de isla entre el río y un canal. Al ir hacia el pueblo descubrimos el lago, que es artificial y tiene restaurantes y cafeterías y los padres navegan con sus hijos en unos barcos pequeñitos, todo algo vintage y medio kitsch. Algo raro raro pero que tenía mucho éxito entre la concurrencia. Vamos a St. Savinien que es el pueblo donde se hace el mercadillo de segunda mano y la feria de productos gastronómicos pero ya lo están recogiendo. Visitamos la parte baja del pueblo que es una maravilla y nos invitan a subir hasta la iglesia y un mirador con unas vistas infinitas, donde acabamos de entender la zona. Hay un meandro gigante, con una especie de isla artificial bastante grande en el medio, donde están los barcos miniatura y nosotros dormimos en una esquina de esa isla, la + alejada del pueblo. El pueblo es precioso y parece mediterráneo con un largo paseo pegado al río. La ubicación de nuestra ac es perfecta, pegados al río y con unas vistas increíbles de la otra orilla, hay un ambiente muy guapo entre los vecinos, tal vez pq el sitio es inspirador. El guionista se encarga de recordarnos que llevamos en el maletero desde hace casi 2 meses unas cervezas artesanas y deliciosas de nuestra amiga Marta de Ale Ale , que nos han regalado nuestros hijos por el cumple y nos lanzamos a hacer una cata pro, incluso ponemos notas y discutimos un poco. Que gran momento para paladear semejantes maravillas. Y mientras debatimos sobre la persistencia de la espuma o los diferentes matices aromáticos presentes o sobre su complejidad y equilibrio, descubrimos que estamos cerca de Crazannes donde estuvimos hace mil años, 15 tal vez y no pudimos visitar la zona porque había un concierto de rock. Tenemos vagos recuerdos y nos obligamos a no buscar info para que mañana todo sea una sorpresa sorprendente.

ST-SAVINIEN

Nos han dicho que cerca de la antigua cantera de Crazannes donde hay un museo que visitamos en su día han hecho otro al aire libre que es un must. Aparcamos en un spot fantástico para dormir en la misma entrada del museo, ojo que hay otro spot para autocaravanas en una entrada desde la autopista. El interesante está en (45.843328, -0.710493) y tiene sombra y naturaleza y está genial como toda la zona. Nos había quedado pendiente visitar las míticas y legendarias Les Lapidiales, por culpa de un concierto. Y flipamos nada + llegar. Resulta que han acondicionado un terreno gigante al lado del museo (recomendable también el centro de exposiciones, está dentro de una antigua cantera) y han creado el proyecto Galaxy con la intención de acabarlo en 2050, son 365 pedestales de piedra, repartidos por 5 zonas que coinciden con los 5 continentes. Todos los años se invitan a escultores de todo el mundo para que en directo esculpan la obra que luego pasará a formar parte del proyecto. Hay una loma desde donde se contempla todo la zona y es increíble. Como comprenderéis sólo hay algunas esculturas y muchos pedestales vacíos, por lo que se garantiza que es una exposición viva, que aumenta con el paso del tiempo.

LA PIERRE DE CRAZANNES

Desde allí hay varios senderos, recomendado muy mucho el sentier nature, que van hasta la zona de Las Lapidiales, que fue en su día una idea también muy original, consistente en tallar y hacer esculturas en las paredes de una cantera abandonada en los años ´50. Ahora es allí donde se instalan durante varias semanas los talleres de los artistas invitados y donde se pueden ver los progresos en directo. Una iniciativa genial que demuestra una vez + que la dinamización de los pueblos, del rural y de lo vaciado, es sólo cuestión de ganas y de tener una buena idea. Tuvimos la suerte de ver en directo a alguno de los escultores y fue una experiencia única. Y en ese entorno tan alucinante, a veces pensábamos que aparecería Indiana Jones. Otro destino para la lista de lugares mágicos.

LES LAPIDIALES

Recomendamos visitar con calma esta zona, estamos a escasos kms de la costa de Roquefort, La Rochelle y la ile d´Oleron, por lo que resultaría facilísimo hacerse una ruta muy completa para una semana o +. Nosotros ponemos rumbo a Libourne, decadente y melancólica como siempre y ahora que ha bajado el calor bastante, nos dirigimos siguiendo la estela del río Garonne a algún sitio indefinido con la intención de hacer un poco de bici. Pero esa es otra historia.